Pues la intimidad del vestido propio también es una declaración de nuestro cuidado
Espectáculos.- Aunque nos parezca un poco trillado hablar del amor en diversos espacios de la vida cotidiana, te sorprenderías si te confirmo que nuestra cara ante este sentimiento también se hace presente en la moda como una declaración no verbal de nuestro estado actual con nuestra propia forma de ser y con lo que sentimos hacia los demás. Es el primer “hola” o esa primera mirada que nos permite hacer un escaneo que determina, en pocos segundos, una recopilación de lo que a primera vista podemos ser, se vuelve prácticamente un prejuicio que nos hace atractivos o no ante quien nos observa.
Encerrar el acto de amar a solo ser demostrado para los demás es un poco egoísta, sobretodo si hemos escuchado la frase de “Para amar a otros debemos amarnos a nosotros mismos”, pues la intimidad del vestido propio también es una declaración de nuestro cuidado, se elimina la barrera del pensamiento que cree que vestir es un acto banal que se centra en la apariencia y en la protección, pues el íntimo busca alimentar nuestro coraje y una idea de belleza propia que evoluciona en la comodidad y en una personalidad de temple. Como ya quedó claro que este punto es el paso fundamental, también debemos señalar que la moda funciona como un arma de seducción, la cual sirve para mostrar ciertos atributos, detectar gustos en quien quisiéramos enamorar y en dar énfasis en aquello que sentimos con mayor seguridad.
Para ir más allá de las palabras, los hechos son visibles y los accesorios también, pues se vuelve una herramienta para identificar el compromiso entre dos que, a nuestros ojos, “se aman”; Estoy hablando precisamente del anillo de matrimonio, ese accesorio que es tan importante y significativo para consolidar una unión que, en ocasiones, necesita juramentarse bajo una prenda de oro o plata. ¿No es raro basar la seriedad gracias a una prenda del tamaño de nuestro dedo? Nuestra historia determina que el anillo de compromiso comenzó a existir desde la época de los egipcios, aunque al principio no eran de tanta calidad y se dañaban fácilmente, pero poco a poco se iba mejorando y, con esto, se creía que mientras más costoso era el material, más grande era la demostración de amor. Un dato curioso: el anillo se coloca en el dedo anular de la mano izquierda porque conduce directamente a la vena del corazón (esto, según los romanos).
Y si el tema de los anillos no es suficiente para ti, no creas que hacer “matching” con tu pareja es una simple casualidad, a este acto se le llama “Keo Peul Look” una tradición asiática donde las parejas deciden ir combinadas a la perfección, con colores llamativos o estandarizados, texturas diversas y patrones o formas. De manera muy interesante, nace como una demostración de amor para un país y continente que no está abierto tan públicamente a las demostraciones de amor y afecto. ¿Curiosas las maneras en que la moda y el amor se unen, no?
Los colores también son parte de esta tradición de celebrar el día del amor y la amistad, pues no solo basta con una prenda con cierta connotación, los colores rojo y rosado son parte de una paleta que refleja amor, sensualidad, inocencia y deseo. Más allá de ser claves para llevar en nuestra memoria el día de San Valentín, evocan psicológicamente una perspectiva que deseamos comunicar ante el acto de amar, dando un significado más alarmante de buena manera hablando sobre la moda ¿Crees que tu manera de ver la moda pueda influir en ti y en la persona que amas? ¿Es algo banal o una estrategia para enamorar?