"Valoro que en un mercado tan competitivo me eligen para llevar mi sello", acotó
Espectáculos.- Marcos Ramos descubrió su vocación a los 15 años frente a un televisor. El programa “Ink Master” ascendió en él una chispa que hoy lo posiciona como una voz fresca en el panorama del tatuaje nacional, con una especialidad definida como lo es el anime reinterpretado con un lenguaje ilustrativo propio, donde las líneas exageradamente gruesas y el movimiento dialogan con la anatomía humana.
Del primer trazo torcido a la obsesión creativa
Su primer tatuaje fue un desastre técnico: torcido, impreciso, ejecutado con una máquina de bobinas ruidosa. Pero, la emoción de ver nacer una imagen sobre la piel lo marcó para siempre. "Esa sensación no el cambio por nada en el mundo. Me sentí demasiado lleno", recordó Marcos en una entrevista para la editorial Notitarde. Desde entonces, dedicó meses a perfeccionar su dibujo con una instructora de artes plásticas, con exploración en óleo, acuarela y grafito para luego trasladar esos fundamentos a la aguja.
Mentores y estilo propio
José Urbina, Pablo León y Jason González fueron sus primeros guías. Sin embargo, Douglas 3RL se convirtió en su maestro principal. “Mi estilo va más allá del anime; es ilustrativo con carácter”, explicó Ramos. Antes de tatuar, entrevista a sus clientes, estudia su cuerpo y proyecta cómo envejecerá la piel. Rechaza diseños genéricos de Pinterest: “¿Quieres tener el mismo tatuaje que cinco millones de personas o prefieres algo artístico hecho por mí?”.
Reconocimientos en exposiciones
En solo cuatro años, Ramos cosechó premios en cinco exposiciones. En su debut, con menos de un año de experiencia, obtuvo el mejor realismo del evento. En Maturín conquistó primeros lugares en anime y color. Su proyecto más ambicioso “la batalla entre Rocklee vs. Gara” con paleta rojo-verde, que le valió el segundo lugar en la Expo Tinta Pura de Valencia tras 13 horas de trabajo continuo.
Para Ramos, tatuar trasciende la técnica: "Valoro que en un mercado tan competitivo me eligen para llevar mi sello. Tu arte respira, camina por el mundo en un lienzo vivo".
Su mensaje final resuena con claridad: "No se frenen por nada ni por nadie. El arte no llena los bolsillos al principio, pero llena el alma. Y eso, al final, es lo que permanece".