Espectáculos
El duro pasado de Jean-Claude Van Damme
Su complexión delgada lo convertía en blanco de desprecio en un entorno donde la fuerza física definía escalas
25 de enero de 2026
Espectáculos.- El actor belga Jean-Claude Van Damme, quien es símbolo global del cine de acción de las décadas de 1980 y 1990, ha revelado una faceta profundamente humana y poco conocida: la de un hombre marcado por la sensibilidad, la autocrítica y las heridas invisibles del perfeccionismo. En una entrevista con Marc Fennell para “The Feed” (SBS), el artista de 65 años no solo habló de sus inicios difíciles, sino que abrió la puerta a una reflexión íntima sobre los costos personales de su obsesión por la excelencia.

Desde niño, Van Damme se sintió fuera de lugar. Su complexión delgada lo convertía en blanco de desprecio en un entorno donde la fuerza física definía escalas. “Era muy delgado”, recordó, pero transformó esa fragilidad en motivación: “Depende de tí que tu cuerpo mejore”. A los 16 años ya entrenaba con adultos en gimnasios europeos y enfrentaba rivales mayores en disciplinas marciales aún incipientes en el continente. Esa tenacidad forjó su físico icónico, pero también una exigencia interna implacable.


Con el tiempo, esa búsqueda constante de perfección trascendió el ámbito profesional. Van Damme admite que su vida amorosa ha sido un “desastre”, atribuyendo sus fracasos sentimentales a la incapacidad de aceptar sus errores o los ajenos, así como una insatisfacción crónica. “Siempre peleando para ser mejor y mejor”, confesó, con una mentalidad que generó barreras emocionales en sus relaciones más cercanas.

Sus luchas personales incluyen cinco matrimonios, episodios de bipolaridad y adicción a la cocaína, realidades que contrastan fuertemente con su imagen pública de invencibilidad. “La gente no sabe lo sensible que soy”, dice, subrayando la brecha entre el personaje cinematográfico y el hombre real. En los sets, esa sensibilidad se manifiesta en su necesidad de conectarse con el equipo y su temor al error: “Hay mucha gente mirándote, siento que no puedo cometer ningún error”.


Lejos de presentarse como un ejemplo de triunfo sin fisuras, Jean-Claude Van Damme ofreció un testimonio honesto sobre la complejidad del éxito. Su historia no celebra la perfección, sino la persistencia a pesar de las caídas, ya que detrás de los músculos y los golpes coreografiados hay un individuo que ha aprendido, a veces con dolor, que la verdadera fuerza reside también en reconocer la propia vulnerabilidad como la enfrenta cualquier ser humano, y más en los medios de entretenimiento.
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VÍA Gabriel Gómez
FUENTE Editoría de Notitarde