Un mensaje como si se tratase de una premonición, el músico daría su último concierto que cerraba su gira Fuerza Natural, justo con la canción Lagos en el Cielo, vestido de blanco, como si estuviera preparándose para ir al cielo, su lírica lo complementa: "el tiempo es arena en mis manos. Un lago en el cielo es mi regalo (...)" que le tomó 10 minutos de interpretación en el concierto de mayor audiencia que tuvo como solista en Venezuela.
Al término del show, le sobrevinieron malestares hasta desplomarse en su camerino, sufriría lo que muchos siguen llamando Accidente Cerebro Vascular (ACV) que lo dejaría en coma durante cuatro años hasta su muerte en 2014.
En aquel entonces el diario El Universal reseñaba sobre un evento muy emotivo "El estadio de la Universidad Simón Bolívar es un sitio que de noche se torna frío, alejado de la ciudad, con árboles, pinos alrededor. Gustavo estuvo muy jocoso, un show poderoso que se paseaba entre ese mood Led Zeppelin y Pink Floyd, con aires folk", describió el asistente por el medio, William Padrón.
También su guitarrista Richard Coleman dijo a El Clarín ese mismo año que en el transcurso de una hora y media, como era el último show de esa etapa de la gira, nos sacamos una foto con el equipo. "Gustavo estaba con cara de cansado. Después, él volvió al camerino y se quedó solo. Al rato, tuvo una isquemia. Perdió el control sobre la mano y el brazo, y fue socorrido por alguien del equipo. En los pasillos, encontré un movimiento muy raro. Adrián Taverna me miró con una cara de que algo malo había pasado. Llegaron los paramédicos y le controlaron la presión. La camilla se lo llevó consciente y crucé miradas con él. Tomó un tiempo disolver por completo la atmósfera de celebración que aún imperaba”.
La ambulancia se llevó a Cerati al Centro Médico Docente la Trinidad, pero al llegar se dieron cuenta que esa zona de la ciudad estaba sin electricidad, lo que retrasó la asistencia.
Al día siguiente el ex Soda Stereo despertó confundido, pero consciente de lo que estaba pasando. El periodista argentino Juan Morris en el libro Cerati, la biografía: “El sueño no había tenido su efecto reparador y después de unas horas de inconsciencia se sintió, por primera vez, en un cuerpo que no le respondía del todo. No podía hablar y su costado derecho estaba entumecido, como si sus funciones cerebrales estuvieran replegándose de una parte de su cuerpo”.
Y agrega: “Se tocaba el brazo, lo agarraba y lo levantaba sin conseguir que se moviera. Un rato después se puso a golpear la baranda de la cama con la mano izquierda con un ritmo fastidiado, lleno de impotencia. En un momento, se sentó en la cama y trató de levantarse, pero tenía varias cánulas conectadas, así que Adrián Taverna (sonidista) tuvo que ayudarlo a caminar esos dos metros hasta el baño. Cuando entró, se vio en el espejo, se quedó quieto y empezó a tocarse la cara, extrañado. Lo miró a Taverna a través del espejo y después volvió a mirarse”.
“La comisura derecha de la boca se le había dormido y le daba un rictus de rigidez al lado derecho de su rostro. Su cara ya no era del todo su cara”.
Su cerebro se había inflamado a tal punto, que presionaba el cráneo y había que operarlo de urgencia. Su familia llegó desde Buenos Aires el 18 de mayo y desde ahí, la agonía fue larga. Gustavo Cerati murió el 4 de septiembre de 2014.
Como llegó a decir uno de sus fanáticos de su tierra de origen: "Cerati se hizo melodía eterna y se casó con el cosmos... Su espíritu vuela, es libre y nunca tendrá fin..." Sin duda su legado es infinito.