Durante semanas, a través de las redes sociales surgieron especulaciones de cuándo sería la boda, y además de los posibles invitados para la celebración matrimonial.
“Es increíble lo que se oye”, reconoció Georgina en exclusiva para Vogue. Pero no será una boda ostentosa al estilo de Dua Lipa o Taylor Swift. En cambio, la pareja, se casará en su sala de estar.
“En el futuro tendremos una gran boda para poder celebrarla con familiares y amigos”, debido a los compromisos laborales de ambos y la de sus hijos, explicó la modelo.
“Cuando era pequeña”, reflexiona, “soñaba con el castillo más grande, el carruaje más lujoso, el vestido más largo, una corona llena de diamantes. Y ahora digo: no. Quiero algo íntimo, con mi pareja y nuestros hijos, en casa. Porque castillos, casas, islas, caballos, coches: todo eso lo tenemos al alcance de la mano cada día. Pero algo íntimo... eso es más inusual para nosotros”.
“Hemos decidido hacerlo en el salón de nuestra casa”, explica Georgina, “donde desayunamos, almorzamos y cenamos, y donde vivimos la realidad de nuestras vidas. Dentro de 30 años quiero que los niños piensen: Algo maravilloso ocurrió en esta mesa: los votos matrimoniales de nuestros padres”.
“Probablemente no será la misma mesa”, dice Cristiano. “Quizás cambiemos la decoración”.
¿Cuándo se conocieron?
En agosto de 2016, Cristiano Ronaldo, que entonces tenía 31 años y estaba en la cima de su carrera futbolística, entró en la tienda Gucci de la calle Serrano de Madrid con su hijo Cristiano Jr., de seis años. Georgina, que por aquel entonces tenía 22, acababa de regresar a España desde Inglaterra, donde había trabajado como au pair. (Siempre había querido ser madre). Había aceptado un trabajo como dependienta en la tienda Gucci, pero no le tocaba trabajar ese día: estaba sustituyendo a una amiga. "Era el destino", dice.
Cristiano retoma la historia: “Estaba de espaldas a ella y entonces me giré y la vi. Nuestras miradas se cruzaron, y a partir de ese momento fue…”. “Fue un sueño”, sugiere Georgina.
“Sí, un sueño”, dice Cristiano. “Sé que ella es el amor de mi vida, y creo que yo también lo soy”—hace una pausa y sonríe—“creo que ella piensa que yo soy el amor de su vida”.
Al año siguiente nacieron los mellizos Eva y Mateo, y también Alana. En 2022 dieron la bienvenida a otros mellizos, Bella y Ángel. Lamentablemente, solo Bella sobrevivió, y junto con Cristiano Jr., forman una gran familia.
"Los niños saben que nuestro tiempo les pertenece", dice Georgina. Tanto ella como Cristiano, que crecieron en España y Portugal respectivamente, provienen de lo que Georgina describe como "familias menos estructuradas". Para ambos es importante mostrarles a sus hijos "el valor de no tener nada y de tenerlo todo". En la boda, los niños serán, en palabras de Georgina, "los protagonistas, como lo son en nuestro día a día".
Dado el origen de su romance, por supuesto que vestirán de Gucci. Georgina acaba de recibir su traje de falda de faille de seda blanca y sus zapatos de satén a juego con el característico detalle de herradura plateada. El traje de algodón beige claro a medida de Cristiano, sus mocasines también a medida y los conjuntos a juego de los niños llegarán al día siguiente.
"Fue increíblemente especial vestir a Georgina y Cristiano para este momento, sabiendo que su historia de amor comenzó en una tienda Gucci de Madrid", me cuenta Demna, director artístico de Gucci. "Tiene algo muy romántico: un hermoso cierre de círculo, casi como un cuento de hadas moderno".
Tras la ceremonia, fueron al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, a una hora de distancia, donde el sacerdote cerrará un pequeño santuario y les dará una bendición. No habrá luna de miel. Tienen que regresar a su casa en Riad al día siguiente; Cristiano, que ahora juega para Arabia Saudí, comienza la temporada el 15 de agosto. Se lo toma con calma. "Cada día es una luna de miel", afirma.
Luego de que fueran preguntados si casarse cambiaría algo, ambos dijeron que no, pero “el simple hecho de ser marido y mujer te coloca en otra liga”, dice Cristiano.
El futbolista, considerado por muchos como el mejor jugador del mundo, afirmó que "este probablemente sea mi último año en el fútbol, y quiero dejar un legado espectacular", e indicó que tiene muchas ganas de pasar más tiempo con su familia. "Tengo mi futuro planeado", dijo.
"Tengo tantas cosas que me mantienen ocupado que me cuesta elegir solo una. Porque el fútbol puede dejar un gran vacío, así que hay que llenar el tiempo de diversas maneras, no solo de una. Y también divertirme más, viajar más, ver y jugar al pádel, que me gusta mucho, y seguir disfrutando de lo que me he ganado, de lo que nos hemos ganado. Porque, al fin y al cabo, han sido 25 años de mucho sacrificio", agregó.
Por ahora, esperan que la boda sea, como dice Cristiano, "un día normal". Luego hace una pausa para corregirse, mira a Georgina y dice con dulzura: "Será un día especial, vivido de forma normal".
Un día después de la boda, Georgina dij que "fue exactamente como lo había imaginado". "Íntima, llena de amor, y con nuestra familia como protagonista indiscutible. No pude contener las lágrimas".
Sin embargo, hubo algo que no esperaba. Ya había estado en Fátima, pero nunca había visitado la capilla donde se celebró la misa después de la bendición: la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores. En ese momento, miró a su alrededor y sintió una paz y una energía difíciles de describir. "No necesitaba nada más: a mi esposo, a mis hijos, nuestro hogar, nuestra fe y nuestro amor".