Germán José Márquez Gil: Venezuela vuelve a crecer en producción petrolera y apunta más alto
Economía

Germán José Márquez Gil: Venezuela vuelve a crecer en producción petrolera y apunta más alto

El dato de julio es especialmente significativo porque devuelve al país al entorno de 1,2 millones de barriles diarios (MBD). La última vez que Venezuela había reportado directamente a la OPEP una cifra igual o superior a ese nivel fue en febrero de 2019
12 de agosto de 2026
Economía.- Este 12 de agosto de 2026, la OPEP publicó su nuevo Monthly Oil Market Report (MOMR), con los datos correspondientes a julio. El informe confirma una tendencia que ya resulta difícil de ignorar: Venezuela continúa sumando barriles y recuperando niveles de producción que no reportaba desde hace más de siete años.

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El dato de julio es especialmente significativo porque devuelve al país al entorno de 1,2 millones de barriles diarios (MBD). La última vez que Venezuela había reportado directamente a la OPEP una cifra igual o superior a ese nivel fue en febrero de 2019.

Desde entonces, la industria atravesó un largo período de contracción y recuperación gradual. Un punto de inflexión importante llegó en enero de 2025, cuando Venezuela volvió a superar el millón de barriles diarios. A partir de allí comenzó una trayectoria ascendente que se mantuvo durante buena parte de ese año.

Sin embargo, el cierre de 2025 estuvo marcado por un endurecimiento de las medidas estadounidenses sobre el comercio petrolero venezolano, especialmente sobre embarcaciones y rutas de transporte. Ese entorno introdujo una importante disrupción sobre una recuperación que venía ganando ritmo.

2026: cambia el entorno y vuelve el crecimiento

Después de los acontecimientos del 3 de enero de 2026 y del establecimiento del Gobierno encargado, Venezuela entró en una nueva etapa.

Durante los meses siguientes, el Ejecutivo impulsó decisiones orientadas a fortalecer nuevamente el sector energético: Avanzó en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares con Estados Unidos, reconstruyó una agenda energética bilateral, promovió cambios en el marco regulatorio nacional y acompañó un proceso de ampliación de licencias para actividades vinculadas con el sector de hidrocarburos.

Este nuevo escenario político, institucional y comercial contribuyó a crear mejores condiciones para la actividad petrolera. Sin atribuir el crecimiento a una sola causa, la gestión desarrollada durante 2026 amplió las condiciones para recuperar capacidad operacional, atraer actividad económica y facilitar la colocación del crudo venezolano en los mercados.

Los resultados comenzaron a reflejarse progresivamente en la producción. Venezuela recuperó niveles alcanzados antes de la disrupción de finales de 2025 y, durante 2026, continuó avanzando hasta regresar en julio al entorno de 1,2 MBD.

Por eso, julio no debe interpretarse como un dato aislado. Forma parte de una secuencia mucho más amplia: El millón recuperado en enero de 2025, la expansión posterior, la interrupción al cierre de ese año, la recuperación de 2026 y finalmente el regreso a un nivel que no se reportaba desde 2019.

La verdadera noticia no es simplemente que Venezuela sumó barriles en julio. La noticia es que comienza a recuperar escalones productivos que habían desaparecido de sus registros durante años.



La mirada está ahora en diciembre

Con el retorno al entorno de 1,2 MBD, la pregunta se desplaza hacia el cierre de 2026.

El millón de barriles quedó atrás desde enero de 2025 y julio comienza a responder si Venezuela podía regresar a 1,2 MBD. El próximo escalón está ahora en 1,3 MBD.

A partir de la trayectoria observada, considero razonable proyectar para diciembre un volumen nacional total de producción situado aproximadamente entre 1,3 y 1,4 MBD, considerando no solo el crudo, sino también líquidos del gas natural y condensados.

Se trata de una proyección analítica propia, no de un pronóstico de la OPEP.

Sostener es tan importante como crecer

La producción petrolera no aumenta en línea recta. Cada nuevo escalón requiere pozos, mantenimiento, infraestructura, diluyentes, servicios especializados, transporte y condiciones comerciales que permitan colocar los barriles en el mercado.

La experiencia de finales de 2025 también dejó una lección: Producir y comercializar son capacidades estrechamente relacionadas. No basta con disponer de recursos en el subsuelo; se necesitan rutas de salida, tanqueros, compradores, mecanismos financieros y continuidad operacional.

Por eso los próximos meses serán determinantes. Agosto mostrará si el nivel recuperado puede mantenerse; septiembre y octubre permitirán observar si se consolida una nueva banda de producción, y noviembre ofrecerá una señal mucho más clara sobre las posibilidades de alcanzar un nuevo escalón al cierre del año.

Por eso julio de 2026 es importante

Julio forma parte de una ruta que ahora puede observarse con mayor claridad: el millón recuperado en enero de 2025, la expansión posterior, la interrupción de finales de ese año, las decisiones adoptadas durante 2026 para fortalecer nuevamente el sector y finalmente el regreso al entorno de 1,2 MBD.

El próximo escalón aparece a la vista: 1,3 MBD hacia diciembre.

Alcanzarlo no está garantizado, Factores operacionales, climáticos, comerciales y la confiabilidad del suministro eléctrico, entre otros, pueden influir en el resultado. Pero si Venezuela consigue aproximarse a ese nivel al cierre de 2026, el significado irá más allá de incorporar otros cien mil barriles diarios.

Podría indicar que el país comienza a transformar una recuperación coyuntural en un nuevo piso de producción, apoyado tanto en la capacidad de su industria como en las decisiones institucionales, regulatorias y diplomáticas adoptadas para ampliar nuevamente su espacio de operación.

Después de más de siete años, ese podría terminar siendo el dato más importante de todos.


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VÍA NT
FUENTE Germán José Márquez Gil