El banco estadounidense emitió el análisis en su informe "Venezuela: Avanzando en una reestructuración de deuda", publicado tras el anuncio de las autoridades venezolanas sobre el inicio de un proceso integral de reestructuración, acompañado de la contratación de Centerview Partners como asesor financiero.
Según JP Morgan, una de las interpretaciones del comunicado oficial es que la deuda comercial y los bonos internacionales podrían seguir una ruta distinta y posiblemente más rápida que las obligaciones pendientes con acreedores oficiales y organismos multilaterales.
La entidad destacó que Venezuela mantiene deudas con el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF, estimadas en unos 2 mil millones de dólares con cada organismo, por lo que considera probable que el Gobierno priorice primero la normalización institucional con esos actores.
El informe también subraya que las autoridades venezolanas argumentan que el incumplimiento de pagos desde 2017 fue consecuencia de "shocks externos" y sanciones financieras. Otro punto señalado por la firma es la falta de claridad sobre cómo Venezuela manejará la deuda bilateral con países como China, Brasil y Japón. En el caso chino, estiman que las obligaciones podrían superar los 10 mil millones de dólares.
JP Morgan consideró que uno de los anuncios más relevantes fue la promesa del Gobierno de presentar en junio un marco macroeconómico y un análisis de sostenibilidad de deuda. No obstante, alertó que ese análisis probablemente se realizará sin participación directa del Fondo Monetario Internacional, debido a que el organismo aún se encuentra conciliando información económica con Venezuela. "El manejo de la credibilidad de ese análisis será un desafío crítico", indicó la firma, al advertir que el enfoque planteado por Caracas luce "poco ortodoxo".
A pesar de las advertencias, JP Morgan reconoció que Venezuela posee un "potencial económico significativo", sustentado en sus reservas de hidrocarburos y minerales.