La operación, que está siendo investigada por el Tribunal de Milán a petición de la Fiscalía, se saldó con cuatro personas bajo arresto domiciliario, acusadas de favorecer la prostitución mediante la organización de servicios de acompañamiento o "escorts", así como de blanqueo de capitales procedentes de esta actividad.
La Unidad de Policía Económica y Financiera de Guardia di Finanza explicó a esta agencia que la organización gestionaba eventos que "incluían también la posibilidad, para clientes adinerados (porque se habla sobre todo de deportistas y futbolistas profesionales), de acceder a servicios sexuales".
Hasta ahora hay alrededor de 50 jugadores implicados, entre los que se encuentran algunos de la Juventus, Inter, AC Milan, Sassuolo y Hellas Verona.
"Lamentablemente no es un delito, no está tipificado como tal. Las chicas eran totalmente complacientes, por lo que no hay ningún tipo de violencia; no ha surgido ningún indicio de violencia en los actos de la investigación", recalcó la Guardia di Finanza ante la pregunta de si eventualmente la clientela podría ser investigada.
La operación incluyó registros en varios inmuebles y la incautación de más de 1,2 millones de euros, considerados por las autoridades como beneficios ilícitos derivados de la actividad investigada.
Según la investigación, la organización ofrecía paquetes "todo incluido" por varios miles de euros que abarcaban cenas en locales exclusivos de la vida nocturna milanesa, alojamiento en hoteles de alta gama y la compañía de mujeres.
Los investigadores sostienen que la red operaba bajo la apariencia de una agencia de eventos con sede en el área metropolitana de Milán, que durante años habría organizado fiestas en discotecas y otros establecimientos, mientras en paralelo gestionaba la captación de mujeres.