La final, disputada en el estadio de la Asociación Rosarina de Fútbol, tuvo un primer tiempo que finalizó sin goles, en el que la portera venezolana Valeria Rebanales frenó los intentos de las chilenas, que en el cuarto minuto de la segunda mitad lograron desnivelar a través de Antonella Martínez.
Cuando parecía que la presea dorada se iba para Santiago, el árbitro, en el minuto 90, pitó un penalti a favor de Venezuela que Karla Alfonzo cambió por gol para el 1-1 que hizo delirar al plantel caribeño y llevó la definición al punto blanco de los 12 pasos.
Desde allí, la portera Rebanales fue determinante para el 4-2 que le dio el cierre a las venezolanas.
Tras el pitazo final, la frustración por la derrota y las celebraciones del equipo rival desencadenaron una batalla campal, con empujones y golpes entre las jugadoras de ambos planteles.