El pelotero, que ganó 288 juegos a lo largo de tres décadas y cuyo nombre se convirtió en sinónimo de un procedimiento médico que ha salvado las carreras de innumerables lanzadores, murió en su casa de Bradenton, Florida.
"Si bien su increíble longevidad y sus logros tras la cirugía cambiaron el destino y la trayectoria de innumerables atletas en todo el mundo, esto también eclipsó su excelencia como lanzador, la cual incluyó temporadas consecutivas de 20 victorias con los Yankees.
A pesar de que no revelaron la causa del fallecimiento, en los últimos años había luchado contra el cáncer de vejiga y otras dolencias.
"Nos detenemos a recordar la totalidad de su legado: su competitividad y destreza, su afición por la conversación, su naturaleza amable y cordial, y su estatura como pionero tanto en el deporte como en la medicina. Los Yankees expresan sus más sinceras condolencias a su familia y amigos".
John compartió un mensaje algo vago sobre su salud tras perderse el Día de los Veteranos (Old-Timers Day) de los Yankees, cuando expresó su deseo de despedirse de todos que lo siguieron a lo largo de sus 26 años de carrera.
"Nunca los olvidaré", dijo John en el mensaje publicado en redes sociales.