Lionel aseguró en una entrevista en el 2007 que "su viejo siempre estuvo a su lado". “Mi viejo siempre fue el más crítico conmigo, pero hoy charlamos mucho más”. Su padre fue clave en su carrera: hizo de entrenador, consejero y tuvo la última palabra durante su fichaje en el FC Barcelona. Los dos se instalaron en la ciudad y Jorge no se separó de su hijo en ningún momento.
“Vivimos muchas cosas feas. Por ahí yo me encerraba a llorar solo en la pieza, o él lo mismo, sin que lo viera. Hacíamos que estábamos bien los dos, pero estábamos mal. Mi viejo me preguntó qué querés hacer, ¿querés seguir o nos volvemos? Yo quise seguir y él se quedó conmigo”, afirmó.
El jugador dijo que "siempre necesité la aprobación y la opinión de mi viejo. Yo terminaba un partido y le preguntaba a él cualquier cosa".
Aunque la relación era complicada, llegaron a alcanzar un equilibrio: "Se habla mucho más de mi papá que de otros jugadores". “Lo metieron en el medio de muchísimas cosas, también a mí, pero una cosa es que hablen de mí que soy jugador y otra de mi papá. Decían que ponía jugadores en la Selección, técnicos… Yo me puedo aislar y dedicarme a jugar, pero ellos sufren, son los que la pasan mal de verdad", señaló.
Durante estos últimos años, la enfermedad hizo que la vida de Jorge Messi estuviese muy controlada: ya no viajaba con su hijo y estuvo en su casa de Rosario. Allí es donde ha pasado sus últimos días rodeado de su familia.