"Y serán siempre argentinas" aseguró Leandro Paredes, centrocampista del combinado de Lionel Scaloni, al ser consultado por la prensa por el despliegue de la bandera con la silueta de las Malvinas, archipiélago del Atlántico sur por el que Argentina y el Reino Unido se enfrentaron en una guerra en 1982.
En la zona mixta, Lautaro Martínez, autor del gol de la victoria ante Inglaterra, señaló que éste no era "un partido más" para los argentinos". "Tratamos de dejar a un lado todo lo que se generó fuera del campo, pero para nosotros no era un partido igual a los demás. Era un partido especial", admitió.
La IFAB establece que "ninguna equipación debe tener lemas políticos, religiosos, declaraciones personales o imágenes", y los jugadores tienen prohibido mostrar ese tipo de prendas u objetos. "El jugador o el equipo serán sancionados por el organizador de la competición, la federación nacional de fútbol o la FIFA", dice la norma. "Cualquier material, incluidos, entre otros, pancartas, banderas, folletos, prendas de vestir y demás parafernalia, que sea de naturaleza política, ofensiva o discriminatoria", añade.
La situación está siendo revisada por la organización de Infantino, que puede tener en cuenta los precedentes. En 2014 ya sancionó a Argentina con 26.000 euros por posar con una pancarta sobre Malvinas en un amistoso, aunque no impuso sanción deportiva. Una década después, en 2024, la UEFA castigó con un partido de sanción a Rodri y Morata por cantar "Gibraltar, español".
La vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, también reivindicó la exhibición de la bandera por parte de los jugadores.
"¡Las Malvinas son argentinas! Prohibieron llevarlas a la cancha y se olvidaron que las llevamos en la sangre y el corazón", expresó por redes sociales Villarruel, que tiene una mala relación con el presidente argentino, Javier Milei.