El episodio más recordado, y revivido por muchos en Argentina en los últimos días, es aquel duelo 40 años atrás por los cuartos de final de México 1986.
Ese partido, en el que la Albiceleste se impuso por 2-1 gracias a un gol de Diego Maradona con la mano y otro regateando a medio equipo inglés -bautizado luego como el Gol del Siglo-, fue vivido por el público argentino y por los propios jugadores como una suerte de revancha deportiva tras la derrota en la guerra librada cuatro años antes.
Ese conflicto bélico, desencadenado por una incursión del entonces Gobierno dictatorial argentino, se extendió entre abril y junio de 1982 y se cobró la vida de 649 combatientes argentinos y 255 británicos.
Aquella guerra, aún presente en el discurso político e identidad colectiva de los argentinos, ha llevado a que todos los choques mundialistas entre ambos seleccionados posteriores a 1982 fueran vividos como auténticas batallas.
Tras el histórico 2-1 en México 1986, Mundial en el que Argentina se consagró campeón, llegó un triunfo suramericano por penales en los octavos de final de Francia 1998, celebrado por una multitud en las calles de todo el país.
El siguiente enfrentamiento, el último por copas del mundo, fue en Corea-Japón 2002. En aquel Mundial, el gol de penalti de David Beckham con el que Inglaterra se impuso por 1-0 en la fase de grupos fue un golpe especialmente duro para un equipo argentino que ilusionaba por su buen juego y que no logró superar la primera ronda.