El trabajo parte de una observación conocida desde hace tiempo: además de provocar mareas en los océanos, el Sol y la Luna también generan pequeñas deformaciones en la corteza terrestre
Ciencia y Tecnología.- Un nuevo estudio sugiere que la gravedad del Sol y la Luna podría desencadenar ciertos terremotos lentos al interactuar con fallas geológicas especialmente sensibles.
Según la investigación, publicada en la revista JGR Solid Earth, estas pequeñas tensiones periódicas podrían activar movimientos sísmicos mediante un mecanismo parecido a la resonancia, es decir, cuando una fuerza débil actúa con el ritmo preciso sobre un sistema vulnerable.
El trabajo parte de una observación conocida desde hace tiempo: además de provocar mareas en los océanos, el Sol y la Luna también generan pequeñas deformaciones en la corteza terrestre. Estas fuerzas son muy débiles, pero en algunos lugares ya se había visto que coincidían con episodios de "terremotos lentos", movimientos telúricos que liberan energía de manera gradual y que no se perciben como un sismo convencional.
Para explorar cómo podría producirse este efecto, los científicos recurrieron a simulaciones sobre el deslizamiento y la fricción en fallas tectónicas, modelando cómo reaccionaría un segmento de falla sometido a pequeñas perturbaciones repetidas. Según explican, si la falla se encuentra en un estado suficientemente sensible, esas tensiones de marea pueden empujarla fuera de equilibrio y desencadenar un episodio sísmico.
El efecto de resonancia
El estudio plantea que el factor clave no es solo la intensidad de la fuerza, sino también su duración y el momento en que actúa. Si la presión es pequeña, la falla puede seguir deslizándose lentamente sin mayores cambios. No obstante, si la intensidad supera cierto umbral y el período de la perturbación coincide con el ritmo natural de respuesta de la falla, entonces el sistema puede entrar en resonancia y generar un evento sísmico. Los autores comparan este efecto con empujar un columpio al compás adecuado para que suba más alto.
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ICE detiene a una ingeniera venezolana, madre de un bebé de 3 meses, tras cita de asiloLos resultados también ayudan a explicar por qué en algunas regiones, como el suroeste de
Japón o
Cascadia (una región del noroeste de América del Norte),
ciertos temblores lentos parecen alcanzar picos a intervalos que coinciden con las mareas, aproximadamente cada 12 o 24 horas. Aun así, los científicos advierten que no todas las respuestas son regulares: en algunos casos, estas perturbaciones pueden dar lugar a comportamientos más complejos y difíciles de anticipar.
Según los investigadores, este tipo de modelización podría ser útil para entender mejor cómo se acumula y se libera la tensión en las interfaces entre placas tectónicas.
Eso podría ayudar, a largo plazo, a interpretar mejor el comportamiento de zonas de subducción muy activas, donde se producen los seísmos más poderosos del planeta. El estudio aclara, sin embargo, que su modelo se centra en un único segmento de falla aislado, por lo que resulta más adecuado para terremotos lentos locales que para fenómenos sísmicos más extensos.