Notiemprende: “Doña Ana Cookies”, dulces con propósito e inspiración
Carabobo

Notiemprende: “Doña Ana Cookies”, dulces con propósito e inspiración

Hay que asumir las críticas como herramientas de mejora, tener paciencia y disfrutar el proceso. Detrás de cada postre perfecto hay historias de resiliencia
27 de abril de 2026
Carabobo.- “Doña Ana Cookies” no nació de un capricho, sino de la necesidad. Tras el incendio que consumió su hogar, Liz Farfán transformó el dolor en dulces. Lo que comenzó como tortas caseras para su familia se convirtió en el motor económico para reconstruir su vida. 

Fue rudo, pero decidimos emprender”, confesó Liz en una entrevista para la editorial Notitarde. Sin local físico, opera desde su cocina, y demuestra que las limitaciones de espacio no frenan la creatividad cuando hay propósito.

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De lo básico a la alta pastelería

Liz admite, con honestidad, que sus inicios fueron “no tan buenos”. Sus primeras tortas eran imperfectas, pero la crítica no la detuvo: la impulsó. Hoy, ha evolucionado hacia la alta pastelería, especializándose en chocolate, tartaletas, tres leches, pie de limón, entre otras dulzuras. Su formación ha sido autodidacta, basada en cursos online y prueba-error. “Cada día innovo más y busco la manera de mejorar mis productos”, asegura Farfán. No se conforme con lo tradicional; busca texturas y sabores únicos, como agregar sabores a las tortas tradicionales, para así crear experiencias sensoriales distintas que fidelizan al cliente.


La prueba de fuego: competir con gigantes

El momento cumbre llegó durante una reunión laboral. Una clienta exigente colocó sobre la mesa una torta de Liz junto a una de una famosa cadena comercial. El reto era implícito: comparar calidad. El resultado fue contundente. Su creación, elaborada con ingredientes premium, superó a la competencia industrial. “Mi torta voló y superó las expectativas”, recuerda con orgullo. Esa validación se convirtió a la crítica en su cliente más fiel, enseñándole que la calidad siempre supera al precio bajo.


Expansión: del dulce al salado

Inspirada por su hijo, quien prefería lo salado, Liz expandió su menú. Ahora ofrece pastelitos y masas variadas que rompen con el estigma de ser solo una dulcería. Esta diversificación le permite atender diferentes paladares y presupuestos, ya que busca mantener siempre el estándar de excelencia. Aunque trabaja como obrera durante el día, su visión es clara: llevar a “Doña Ana Cookies” a lo más alto, con el favor de Dios, con su espacio, para que cada cliente sienta la creación de sus dulces con dedicación y amor.


Consejo: no rendirse jamás

Para quienes sueñan con emprender, el mensaje de Liz es claro. "La cocina es un arte sin límites. No se rindan", instó. Hay que asumir las críticas como herramientas de mejora, tener paciencia y disfrutar el proceso. Detrás de cada postre perfecto hay historias de resiliencia. @donaana308 es la prueba de que, incluso desde las cenizas, se puede hornear un futuro dulce y próspero.

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VÍA Gabriel Gómez
FUENTE Editoría de Notitarde