Lister Monteverde. Ahí el Ágora: Diótrefres en la iglesia... ¡cuidado!
Opinión

Lister Monteverde. Ahí el Ágora: Diótrefres en la iglesia... ¡cuidado!

28 de abril de 2026
Opinión. - A diferencia de Juan, un Apóstol que hacía lo bueno e inspirado por el Espíritu Santo, existió un personaje en la Tercera Epístola de San Juan, que hacía lo malo, Diótrefres, un personaje oscuro y opositor a los actos benevolentes de Juan y a su mensaje que venía de Dios.
 
Juan lleno del Espíritu Santo como consejero de Gayo a quien animó a hacer lo bueno, siendo esto una contraposición a los deseos y artimañas de Diótrefres que nunca aceptó la verdad, al contrario se le rebela (subleva) al apóstol y a quienes apoyaban al anciano de Dios.
 
Gayo que era un amado de Juan fue un creyente que trabajaba y colaboraba en la obra de Dios desinteresadamente, sin ambición personal. Gayo, un distinguido personaje al que le fue reconocida su hospitalidad.
 
La madurez del amado en la verdad, era evidente, un creyente con solvencia moral y económica. Siempre aceptaba y colaboraba a los misioneros. Todas estas acciones Gayo la hacía por la causa de Cristo, por el evangelio.

En cambio el nefasto individuo llamado Diótrefres actuaba desde las entrañas llenas de maldad y egoísmo. Ambicioso y de pensamientos perversos que solo buscaba dañar a otros para él resaltar su personalidad, era un narcisista, le gustaba ser el primero en todo.

Diótrefres se creía muy importante, abusaba de su posición o autoridad. Era un frontal autoritario que carecía de un espíritu de hospitalidad. Le fascinaba el chisme y como todo murmurador señalaba en sus palabras maliciosas al anciano y al trabajo amoroso de su peregrinación.
 
Diótrefres cerrado en su dogma religioso y en su extremismo legalista, al punto que se convirtió en un oponente de la verdad que Juan enarbolaba, es por eso que el apóstol lo denunciaba porque por medio del Espíritu Santo lo descubrió.

Diótrefres no aceptaba a los misioneros, pero más triste aún, también se oponía a quienes sí querían ayudar a los itinerantes predicadores.
 
“Yo he escrito a la iglesia: pero Diótrefres, que ama tener la superioridad entre ellos, no nos recibe”. Vers. 9. Acá se refiere a una iglesia local en donde este personaje infernal se creía el más grande de todos allí. Es muy lamentable tener que denunciar a los Diótrefres actuales, a esos abusadores que atropellan a los verdaderos líderes de Dios que con humildad solo quieren servir en su obra.
 
La frase “no nos recibe” encierra el desprecio de este sujeto quinta columna que existió en aquellos tiempos en esa iglesia específica, pero que hoy día también los hay. El apóstol Juan dirigido por el poder de Dios no vaciló en hacer público con nombre directo del elemento que osaba criticar y dañar el trabajo de los santos del Señor. Así debemos nosotros sin temor alguno denunciar a aquellos forajidos que viven al margen de la ley divina, y la violentan cuando les prohíben a los siervos predicar su palabra o hacer cualquier trabajo en su Mies, convirtiéndose estos Diótrefres actuales en delincuentes del evangelio.
 
El espíritu de Diótrefres se ha estado moviendo en algunos lugares para suprimir el trabajo de los hombres y mujeres que son llamados para levantar la bandera de la verdad. Andan por ahí haciendo daño, no reciben a los hermanos que tienen la responsabilidad de llevar su palabra. Estos Diótrefres modernos no reciben a los llamados por el Señor a exponer sus enseñanzas. Hay que identificar a ese espíritu que segrega a una familia, comunidad y hasta una iglesia completa.
 
!Sí se puede amigo lector (a), es por aquí la plaza pública comunicacional!

Otrosí o nota: Tipos de Diótrefres que corren a los hermanos de la iglesia en la actualidad son: Los que invisibilizan el esfuerzo que hace la iglesia de Cristo para agradarle a Él. Los que desde el ego enfocan su visión altamente personalista hacia el hermano o el prójimo. Los que no aceptan a los que predican la verdad, se lo prohíben; los que inventan pretextos con tal de no permitirle a un hermano o hermana participar en la obra del Señor. Los que usan cualquier subterfugio para chantajear a los hijos de Dios. Diótrefres también puede ser el que impone políticas internas que violan la verdadera libertad en Cristo, colocan su legalismo por encima de la Gracia del Señor, del verdadero respeto, amor y de la palabra de Dios. Él nos mandó a amar con amor puro. Seamos siempre como Juan y Gayo que hacían lo bueno, que eran hospitalarios y colaboradores genuinos.

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde