Carabobo

Misioneros de Bejuma siembran esperanza y llevan salud al corazón del Amazonas

Viajaron más de ocho horas en chalana para llevar amor, fe y esperanza.
8 de abril de 2026
Carabobo.- Cada año, un grupo de misioneros de Bejuma, inspirados en Jesús y sus enseñanzas, se adentra al corazón del Amazonas, para llevarle amor, fe y esperanza durante la Semana Santa.

Lea también: Niños Vallealtinos dicen presente en la competencia “Mini estrellas de la Cocina”

Bajo la organización del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, en conjunto con la Congregación de los Salesianos, los misioneros, provenientes de Bejuma (estado Carabobo), Los Teques, Caracas, Barquisimeto y Coro, junto a las Hermanas Carmelitas de la Madre Candelaria, iniciaron la travesía a los sectores más remotos de la selva venezolana. Entre los sitios visitados estuvieron, la Isla de Ratón y diversos asentamientos de las etnias Jibi y Piaroa.

Isabel Robles, Ana Robles, Lenny Camejo, Jesús Cordero, Paula Liscabo, Juan Tomás Remedios, Job Estanga y Bartolo García, movidos por el amor de Dios, quien encomendó a amarse unos a los otros, empacaron sus maletas rumbo al Amazona el pasado 26 de marzo, una aventura llena profunda espiritualidad.

Cordero refirió que este grupo culminó con éxito su misión anual en la comunidad indígena de Guacharaca. En un encuentro marcado por la fe y la interculturalidad, los voluntarios llevaron asistencia médica, formación y el mensaje del Evangelio a las familias del pueblo Jivi. Por supuesto estos misioneros también reciben el amor, la cultura y el agradecimiento de estos pueblos.

Explicó que la jornada comenzó bajo una atmósfera de profunda espiritualidad el pasado 28 de marzo. Durante la Misa Crismal en la Catedral de Puerto Ayacucho, el Obispo Monseñor Yonny Reyes recordó a los presentes que "la cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos" (Lucas 10,2), enviando oficialmente a la delegación de Bejuma a su destino en las riberas del Orinoco.

Sanar y enseñar

El grupo de misioneros, no solo llevó la palabra de Dios, además brindaron atención en diversas áreas, entre ellas la salud. La doctora Lenny, pediatra de la delegación, brindó atención médica a los niños de la comunidad, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien, según refiere el evangelio, recorría todas las ciudades y aldeas sanando toda enfermedad.

Esta labor fue complementada por los talleres de Isabel Robles y la profesora Mindre, mientras que los maestros Ana, Juan, Paula y Jesús Cordero se dedicaron a la atención de la infancia, recordando que "el que recibe a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe" (Mateo 18).

Evangelización sin barreras

Para estos misioneros el idioma no fue impedimento para evangelizar, pues las enseñanzas fueron traducidas al Jivi por miembros de la misma comunidad, permitiendo así que el mensaje les llegara de manera eficaz, respetando y valorando principalmente la cultura local.

Cordero relató que, por su parte, los jóvenes Job y Balto coordinaron la preparación del Vía Crucis Viviente, permitiendo que la comunidad experimentara el misterio de la pasión de Cristo desde su propia identidad cultural.

También visitaron cada hogar, en donde los misioneros no solo compartieron el pan y conocieron las labores del casabe y la pesca, sino que entregaron la palabra de Dios y la imagen de Nuestra Señora de Coromoto. “Esta presencia mariana reafirmó que la fe no conoce fronteras”, refirió.

Tras navegar más de ocho horas en chalana, los misioneros regresan con la certeza de haber servido en una tierra de gran riqueza cultural y necesidades latentes, reafirmando que, a pesar de las distancias, “somos un solo cuerpo en Cristo”.
Sigue la información minuto a minuto en nuestro Telegram Instagram Facebook Twitter ¡La noticia en tus manos!
VÍA Paula Bauer
FUENTE Editoría de Notitarde