Un dramático montaje que refleja la vida misma sobre el sufrimiento y los pecados cometidos
Carabobo.- En un despliegue de fe, arte y tradición, el Grupo Teatral Raíces Escénicas (Grupo RE) llevó a cabo la trigésima cuarta edición de su emblemático Viacrucis Viviente en Puerto Cabello. Bajo la dirección y dramaturgia de la profesora Garmen Monteverde, este proyecto, que nació hace 34 años como un reencuentro estudiantil en la Plaza de los Pintores, se ha consolidado como un referente espiritual y cultural en la región.
Un Pacto Espiritual que Traspasa Fronteras
Lo que comenzó como una propuesta juvenil ha evolucionado hasta convertirse en una organización civil que logra convocar a actores que, incluso estando retirados de las artes escénicas o residenciados en otras ciudades como Valencia y Caracas, regresan cada año para participar.
Según Monteverde, existe un "pacto espiritual" que mantiene unido al elenco más allá del teatro. Este Viacrucis llegó a ser reconocido por la Conferencia Episcopal como el segundo más importante de Latinoamérica, movilizando en su apogeo a más de 120 actores y atrayendo a miles de turistas de estados como Mérida y Trujillo.
Evolución: Del Espectáculo de Masas a la Cena de Hermandad
A pesar de la disminución en los presupuestos, la organización ha sabido evolucionar. Desde hace dos años, la dinámica se ha transformado en un encuentro más íntimo y reflexivo.
La profesora Monteverde destaca la implementación de una cena compartida donde actores e invitados de diversos sectores se sientan a la mesa para escuchar de cerca la palabra de Jesús.
"Bajo ese precepto espiritual y filosófico, tenemos como primera intención unir a la gente... La cena es una manera de decir: 'Hey, aquí estoy'", explicó la directora, enfatizando el mandamiento de "Ámense los unos a los otros" como motor de cambio para el país.
Reflexión Espiritual y Teatral
La obra no solo busca representar la Pasión de Cristo, sino servir como un espejo de la vida misma y un espacio de redención para el "semillero" de niños y jóvenes, incluyendo a aquellos en situación de vulnerabilidad que han encontrado en el arte un camino de transformación.
A continuación, integramos diversas perspectivas sobre la siembra, el dolor y la redención que enmarcan este acto:
La Pasión y el Sacrificio: "Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades; el castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados" (Isaías 53:5). Esta liberación a través del dolor se manifiesta en la entrega de los actores en cada estación.
La Siembra y la Cosecha: El trabajo con los niños de la calle en el grupo teatral refleja la ley espiritual de que "todo lo que el hombre siembre, eso también segará" (Gálatas 6:7). Lo que se siembra en el "semillero" artístico hoy, es la evolución de la sociedad del mañana.
Redención en la Acción: Para Monteverde, el teatro es un encuentro consigo mismo. Es a través de la acción dramática y el servicio que el hombre se libera, recordando que "la fe sin obras está muerta" (Santiago 2:26).
El Viacrucis de Raíces Escénicas continúa demostrando que, más allá de la puesta en escena, el arte es una herramienta poderosa para espiritualizar a la sociedad y erradicar la indiferencia hacia el prójimo.