En Armonía Fetal: Las manos placentarias
La placenta es la mejor prueba del deseo vivificante que te animado desde siempre
Opinión.- Todas las células del embrión poseen una especie de microcerebro integrado que actúa como antenas y radares ultrasensibles que pueden detectar el contenido frecuencial de las voces de los padres, generando un código sofisticado o reacción impresa en forma vibracional, que constituye la esencia de las experiencias vividas por el bebé intrauterino durante su estancia en el vientre materno. De allí que el cuerpo de la gestante se convierta en un compañero indispensable que protege el desarrollo del nuevo ser.
Cuando se ahonda en la intimidad de esta especie de consciencia celular se puede descubrir un amor puro que cualquier persona ya adulta podría descubrir y conectar, dependiendo de lo que haya sentido la madre, de sus emociones, de sus dudas o sentimientos dolorosos.
Explorando lo que realmente vivenció la gestante, se puede develar que, sin importar lo que dijera ella, siempre deseó que crecieras, nacieras y te desarrollaras, tal como el “sí” de su óvulo, haciendo eco al del esperma de tu padre, guiados el uno hacia el otro, por un deseo compartido.
El caso es, que lejos de sus tormentos inconscientes y de las emociones que la bioquímica de su angustia pudo haberte transmitido, ella te alimentó incansablemente, día y noche, en cada segundo durante esos nueve meses, acercándote a través del cordón umbilical, todos los componentes que tu ser en desarrollo necesitaba. Y lo hizo a través de un órgano mágico que juntos crearon, aportando cada uno su parte: la placenta. A través de ella lograste una fusión única de amor, en un dúo perfecto y una danza celular en perfecta armonía, sin saberlo conscientemente.
Cuando eras un diminuto ser de apenas unos milímetros, uniste celularmente tu cuerpo al de tu mami, extendiéndote desde tu lado placentario, mediante una especie de dedos simbólicos que te unieron a ella. Este primer encuentro de tus manos internas con las suyas, el primer roce tan íntimo y vital, grabado en lo profundo de tu ser para toda tu vida es el que te ha guiado en tu búsqueda del amor, mucho antes de que conocieras su pecho exterior.
Independientemente de lo que ella haya dicho, pensado o hecho, esas manos placentarias siempre te sostuvieron con su amor y continuaron haciéndolo durante tu gestación, antes de que su cuerpo te acompañara al mundo.
En conclusión, la placenta es la mejor prueba del deseo vivificante que te animado desde siempre. Este árbol de la vida, único y temporal, es también tu creación y, además, es otro de los misterios asociados a tu evolución, porque siempre fue en tu primera célula donde todo se programó.
Gonzalo Medina Aveledo PhD Ciencias Médicas
Médico Obstetra
Investigador de las emociones maternas
Ig. @armoniafetal