Actualmente en espacios de esta cárcel se está desarrollando un plan piloto de siembra orgánica, así como de cría de cachamas, ovejos y cochinos, con mano de un grupo de privados de libertad que apuesta al trabajo digno para salir adelante después de cumplir con sus penas.
Este proyecto no solo beneficiará a la población carcelaria de Tocuyito, sino que también el producto será destinado al mercado común, bien sea hacia el mayorista o a los distribuidores con quienes no descartan trueques entre mercancía para así cubrir el sustento diario dentro del penal.
Para conocer un poco más sobre este plan piloto de siembra, visitamos el recinto carcelario y conversamos con Randol López, abogado penitenciarista con amplios estudios en agronomía orgánica y quien está a cargo del desarrollo de este proyecto, que va hacia la producción de alimentos sanos y libres de componentes perjudiciales para el ser humano y la naturaleza toda.
Detalló López que se encuentran trabajando en la recuperación de cuatro naves de casas de cultivos, las cuales están en un área de terreno de 2.000 metros cuadrados; es decir, 500 metros cuadrados por cada nave, con una capacidad cada una para albergar 10 mil plantas de pimentón tipo hazera que es con el que están iniciando la siembra.
Para desarrollar este proyecto piloto en Venezuela, agregó el especialista, están recuperando los techos del invernadero con guayas de tensión para los tutoreos. También están estructurando y nivelando el sistema de riego y haciendo mantenimiento al pozo principal. Todo está bien adelantado.
En este plan de siembra orgánica iniciaron 6 personas y actualmente están trabajando 26 y se van a agregar otras 12; todos son privados de libertad, entre supervisores y asesores que les están orientando para hacer la canalización y remoción del suelo para la descompactación y al mismo tiempo este grupo está preparándose con todo el proceso que se está estructurando en el sitio.
Es importante resaltar que todo el manejo de este producto es orgánico, lo que lo convierte en un plan modelo para otros centros penitenciarios en el país, ya que no existe un proyecto de esta magnitud en otra región, resaltó el asesor López.
El objetivo de esta actividad, aseguran los participantes, es lograr que los reclusos del Penal de Tocuyito se especialicen y tengan conocimiento en el tipo de productos que están utilizando, conozcan para qué sirve cada uno y cuáles son los modos de aplicaciones; así ellos tendrán herramientas para su desarrollo personal fuera del lugar.
En el centro penitenciario, detalló Randol López, hay muchos reclusos con experiencia en siembra, manejo de equipos y conocen la terminología, ya que han trabajado agricultura en algún momento de sus vidas. Inclusive uno de los trabajadores es egresado de una reconocida institución como fitotecnista con conocimiento en la estructura y del trabajo que se está realizando.
Precisó que a través del plan Luisa Cáceres de Arismendi los internos se van a especializar y obtener su titulación del instituto con competencia en esa materia como participantes en este cultivo. Van a ser certificados como agricultores orgánicos.
Se conoció que para poner en marcha este gran proyecto se contó con el apoyo de las autoridades penitenciarias. Hubo una reunión previa donde se les expuso todo sobre el funcionamiento de este plan de cultivo con esta calidad y principio orgánico que no existe en otros centros.
Los reclusos van a cultivar varios tipos de productos dentro del mismo espacio, por lo que estarán cosechando unos 20 mil kilos de productos al mes.
Siembra de cachamas
También en espacio del centro penitenciario hay siembra de cachamas. En torno a esta área, Randol López explicó que, una vez que tengan vegetación del cultivo, irán al proceso de cachama orgánica; por ahora, ya varios privados de libertad tienen en una piscina cría controlada de cachamas con un nivel adecuado de PH donde se están desarrollando. Este producto es para consumo de la población penitenciaria.
Cría de cochinos
Continuando con el recorrido en áreas productivas dentro del Centro Penitenciario de Tocuyito, nos detuvimos donde tienen un galpón que funciona como criadero de cochinos.
Este espacio, donde hay 80 animales grandes y 100 pequeños, es atendido día y noche por grupos de internos que se turnan el trabajo de cuido, saneamiento y alimentación con las exigencias sanitarias, como vacunación, desparasitación y chequeos que se requieren. La producción también es para consumo interno.
En la visita al recinto se pudo percibir que hay mucha armonía entre la población carcelaria, sobre todo en la que participa de forma directa en los proyectos que se llevan a cabo. Uno de estos trabajadores, a quien llamaremos Juan, nos dijo que estas labores les permiten participar y les brindan conocimientos necesarios para ellos tener oficios a qué dedicarse en el tiempo que les toca estar en el penal y cuando lo abandonen.
Hay áreas recuperadas y otras que se están recuperando con la participación de los internos, quienes aportan conocimientos como albañiles, plomeros, electricistas y agricultores, entre otros.
Estos hombres desde hace unos cinco años vienen transformando esos espacios, que estaban llenos de monte, aguas servidas, basura y escombros, en lugares de recreación. Han construido un campo deportivo, canchas, caminerías, chozas de palma y madera; así como una gran plaza donde en las tardes se sientan a conversar o a ver una película. Las paredes de las instalaciones están siendo cubiertas de ladrillos, están alumbradas y todos los pisos están siendo mejorados. (Tendremos una II parte) Por Alecia Rodríguez Del Valle