Taxistas tradicionales consideran competencia desleal uso de app para carreras
Los requisitos para laboral como taxista entre uno y otro, son totalmente diferentes
Carabobo.- A partir de 2021 las aplicaciones para taxis surgieron en Venezuela como un método más fácil, rápido y seguro de trasladarse, haciéndole competencia directa a los tradicionales taxis de líneas que se consiguen en cualquier esquina u establecimiento del país.
Unas de las características más llamativas de esta nueva forma de solicitar el servicio de taxi es su precio.
Por ello, los taxistas que trabajan en líneas consideran que la competencia es “desleal” en comparación a los chóferes que laboran a través de aplicaciones como Yummy Rides, Ridery y My Way, ya que los taxis por App cobran tarifas muy por debajo del precio que la líneas ya tienen establecido.
“Una tarifa que nosotros tengamos en $5, ellos la tienen en menos de tres o dos dólares”, sin embargo, Juan Godoy, taxista de línea, enfatizó que, al ser empresas y no líneas, estos establecen precios más asequibles debido a que los vehículos de transporte no pertenecen a la organización sino a los chóferes.
“Ellos (taxistas) ganan por porcentaje. En cambio, nosotros dejamos una comisión mensual para gastos en la línea a la que pertenecemos”, dejando un margen más amplio de ganancias para ellos por “carreritas” realizadas.
Las aplicaciones para solicitar una unidad de transporte, cotizan el servicio de acuerdo a la distancia desde donde te encuentres hasta el destino, de allí se estable los porcentajes tanto para el dueño de la unidad como para la plataforma. Ahora, los taxis cobran de acuerdo a un tabulador que establecen según unos parámetros, las líneas.
Godoy, aclara que ellos como trabajadores de línea siguen teniendo un flujo de pasajeros o clientes regular y periódica como lo tenían antes de este auge de los taxis por aplicación, pero señala que el precio sí juega un papel importante y no les ha permitido avanzar.
Otras las características por la que los usuarios solicitan el servicio por Internet, es por cuestión seguridad ya que con este servicio se puede verificar el chófer, la placa del carro, que nunca permitan que le cierren las puertas traseras donde se montan, ni que les pongan seguro de niños y, además, puedes enviar tu ubicación en tiempo real a alguien de tu confianza.
No obstante, en el recorrido realizado por diversas líneas tradicionales del estado Carabobo, indicaron que “están debidamente autorizados (con un carnet)” y que poseen todos los requisitos y registros exigidos por la ley, “si algo se te queda en una unidad, ten la seguridad de que no perderá”.
En cambio, los chóferes de aplicaciones no cuentan con los requisitos que exigen las distintas lineas para poder laboral como taxista.
Godoy, señalo que anteriormente las personas salían a la calle, se montaban en un taxi “pirata”, que no están registrado en ninguna organización por lo que están más expuesto a que les ocurra algún tipo de robo u otra situación desagradable.
A respecto, algunos trabajadores que laboran en líneas externas ubicadas fuera del terminal de pasajeros “Big Low”, desmienten esta teoría de que son taxistas piratas y que sí cuentan con los permisos correspondientes para realizar traslado de usuarios.
Oscar Viloria, también taxista de línea, considera que la variación de precios entre ellos y los taxis por App se debe a que ellos mismos deben realizar mantenimiento a sus vehículos, mientras que las aplicaciones solo cobran un porcentaje de un traslado sin hacerse a cargo de los gastos que genera la unidad para su funcionamiento.
Otro de los consultados, es un taxista que anteriormente trabajó para Ridery, Carlos Pacheco, “nosotros afiliamos nuestro carro (Ridery), ellos nos da una tarifa de 0,65 dólares por kilómetro, o sea un 70%, y el otro restante va a la aplicación”.
Por ejemplo, de un traslado con un costo de cinco dólares, al chófer y dueño del vehículo le quedan 3,5$.
Mientras un chófer de una unidad, si se queda con casi la totalidad del cobro del servicio, pero teniendo en cuenta la situación económica del país, una de las razones por las que sus “carreras” se cotizan más elevadas que por aplicación.