Una parte de mi vida que no puedo olvidar es el tiempo que dediqué trabajando en el diario Notitarde
Carabobo.- Este periódico nació en Valencia el nueve de agosto de 1976, creado por los hermanos Miguel, Manuel y Margarita Jiménez Márquez. Fundado inicialmente como un diario vespertino en la capital carabobeña. Su gran receptividad hizo que, en menos de un año, se transformara también en matutino. En 1989 pasó a manos del empresario Ricardo Degwitz, ampliando su alcance a todos los sectores sociales.
Cuando Notitarde inició, yo tenía un año de haber egresado como licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica “Andrés Bello”, en Caracas. Me había graduado el 10 de octubre de 1975, el mismo día en el que cumplí mis 22 años.
Vocación Periodística
Siempre había tenido la vocación periodística. Me la había inculcado mi maestra de cuarto grado en el colegio “San José” La Salle de Puerto Cabello, mi ciudad natal, quien me aconsejó estudiar una carrera que tuviera que ver con la escritura, esto porque le había gustado una composición sobre el Día de la Madre que yo le había redactado, como parte de mis tareas de clase.
Esta vocación empezó a desarrollarse en mis años de estudiante en La Salle de Valencia, donde dirigí el periódico del colegio, llamado “Juventud en acción”.
Al graduarme de bachiller en Humanidades, hice de inmediato el examen de admisión para entrar en la UCAB para estudiar periodismo. Fueron cinco tardes seguidas de cuestionarios y entrevistas largas, para seleccionar 240 de entre 900 aspirantes a ingresar. Gracias a Dios, fui uno de los admitidos. Para esos años, era el primer gobierno del presidente Caldera, la UCV estaba cerrada y la UCAB era la única opción para estudiar Comunicación Social en el centro del país.
Recuerdo cuando le dije a mi papá, Eliseo Gramcko, un contador público de gran experiencia, que quería estudiar periodismo.
- ¿Quieres ser periodista? ¿Cómo quién?
-Como Juan Vené, le dije, recordando las columnas que Vené tenía en los periódicos de la Cadena Capriles, en ese entonces.
-Me parece bien, dijo…
Mis tiempos de estudiante
Estudié la carrera en la católica, Tuve excelentes profesores, que me enseñaron todas las áreas de la comunicación social: Periodismo Informativo, Comunicación Audiovisual, Comunicación Publicitaria y las materias generales como Psicología, Sociología y Metodología de la Investigación, entre otras.
Uno de estos profesores fue Jorge Roa Smith, que nos dio Psicología General, Psicología de la Comunicación y Psicolingüistica. Era un hombre muy preparado, graduado en el Instituto Pedagógico de Caracas y en la propia UCAB, como profesor y psicólogo, respectivamente. Recuerdo que fue mi tutor de tesis de grado.
Estando como alumno en la universidad, recibimos una invitación para asistir a la grabación de uno de los programas especiales del gran animador Renny Ottolina. ¡No quería creer que estuviese frente al hombre que vi en televisión desde que era niño!
Tuvimos también la presencia en el aula de comunicadores conocidos que nos ofrecieron conferencias, entre ellos Napoleón Bravo, que en esos días se daba a conocer con sus programas en Radio Capital y sus columnas en revistas de farándula.
Mi tiempo en “el mundo”
Al graduarme, conseguí trabajo en seguida como reportero del diario El Mundo, de la hoy extinta Cadena Capriles. Era un vespertino nacional, muy leído en ese tiempo. Allí, hice noticias de sucesos. Lo que más recuerdo, fue que me tocó escribir sobre el caso de William Frank Niehous, un industrial estadounidense que fue secuestrado por la guerrilla que existía en Venezuela. Se decían muchas cosas de ese suceso. Incluso, estuvieron involucrados unos diputados del entonces Congreso Nacional.
Estando en Caracas, supe de la inauguración de Notitarde en Valencia. Se decía que iba a ser un gran diario. Incluso, fue uno de los primeros periódicos que les entregaba a sus reporteros tarjetas de presentación, lo que otorgaba prestigio. Lo supe porque conocí a quienes representaban a Notitarde en Caracas.
Cuando cumplí un año en El Mundo, quise tomar unas vacaciones largas y renuncié para venirme a Valencia. En el mismo periódico, hubo un periodista que me dijo que me iba a recomendar con Andrés Eloy Dielingen, quien fue el primer director del diario.
Mi experiencia en notitarde
Como les dije, quería tomarme un tiempo para ordenar mis ideas, pero, estando en Valencia, mi mamá, Cira Rodíguez de Gramcko, me recomendó que fuera a Notitarde y presentara mis excusas al director. Fue una de las cosas más simpáticas que me han ocurrido. Resulta que cuando llego a Torre “4”, la primera sede del diario, Diellingen (antes de yo explicarle nada) me pidió que me dirigiera al centro de Valencia, a pocas cuadras de la torre, para que entrevistara al maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa, que daba allí un mitin, evento político muy común en esa época. Recuerdo que actuaron también Los Guaraguao…
Escribí la nota y Dielinguen me dijo que con esa noticia había comenzado a trabajar en Notitarde. ¿Qué les parece?
Y allí me quedé y tuve el trabajo más prolífico de mi carrera periodística. Gané todos los premios, los estadales, los municipales. El premio interno. incluso he recibido órdenes como la Francisco de Miranda, la Sol de Carabobo, la Arturo Michelena y el Botón de la Ciudad, entre otros reconocimientos.
En este periódico, cubrí todo tipo de fuentes. Desde política, universidad, sucesos y cultura, incluyendo alguno que otro evento deportivo.
Se me ocurrió escribir una columna que llamé Farandulazo y que pegó rápidamente.
Debo mencionar momentos muy estelares como periodista de farándula. Entre los artistas internacionales que logré entrevistar, recuerdo a Luciano Pavarotti, Armando Mazanero, Raphael, Julio Iglesias, Ray Conniff, Rubén Blades, Willy Colón y Celia Cruz. Entre los nacionales, están Mirtha Pérez, Henry Stephens, Mirla Castellanos y Héctor Cabrera. Entre los locales, Eddy Castro y Mireya Chirinos.
Momento estelar en mi carrera fueron mis años como coordinador de Letra Inversa, la revista literaria y de artes plásticas más importante a escala nacional. Allí, entrevisté a Vladimir Zabaleta, Braulio Salazar, Pilar Taboada, José Napoleón Oropeza y a José Joaquín Burgos.
Recuerdo con cariño mi entrevista a Salvador Garmendia, que fue la última que ofreció el escritor, quien murió poco tiempo después. Incluso, recibí una llamada de sus familiares para publicar la entrevista en un libro.
Hoy, cuando Notitarde llega a sus 50 años, guardo en sus páginas gran parte de mi vida profesional y personal. ¡Gracias Notitarde!