Tu mente, en vez de ser catastrófica, la vamos a entrenar para que tenga pensamientos constructivos, dejando a un lado el miedo y ese tipo de sensaciones desagradables
Carabobo.- Hoy hablaremos de un tema que tiene que ver con cada persona ya que todos lo hacemos. Es el hecho de pensar, respirar y sentir.
Esta prueba está directamente conectada. Independientemente del proceso que estés viviendo o atravesando, alguna situación emocional con o sin ansiedad, trauma o experiencia dolorosa. Y estamos hablando de aquellas ideas que nos hacemos de las cosas que se instalan como un pensamiento los cuales te pueden detener en la acción, incluso paralizarte o hasta provocar insomnio.
Nuestra mente suele estar acostumbrada a la actividad constante y, en vez de crear aquello que te hace bien: reprogramación, ideas constructivas, hábitos saludables, enfoque, entre otras, solemos pensar en lo catastrófico o lo peor que podría pasar. De esta manera activamos un sistema de defensa, lo cual te puede traer miedo y estanque. En algunas ocasiones generalizamos, adivinamos qué piensa la otra persona, nos tomamos personales algunas cosas, entre otras.
Este tipo de actividad mental de alguna forma te predispone y, por ende, te llenas de caos, incluso pudiesen activar ataques de pánico, creándote también alguna idea equivocada de cómo son las cosas. Por imaginarte un escenario el cual no es el real, pero eso también depende de las experiencias pasadas (trauma) que hacen que se forme un esquema mental no adecuado.
La invitación es para hacer contacto con tu respiración, haciendo correctamente, inhalando por tu nariz, expandiendo el abdomen, sosteniendo la respiración por dentro unos segundos y exhalando por tu nariz, vaciando el aire llevando tu ombligo hacia atrás. Repite esta respiración unas 10 veces y luego realiza esta práctica 3 min diarios hasta que se instale como hábito. Una vez finalizada la práctica, agradece todo lo que tienes en tu vida. Esto, realizándolo diariamente, va a ir cambiando tus patrones de pensamiento cumpliendo con una tríada correcta ya que tu respiración cambia tu actividad de pensamientos y, por ende, estos te llevan a sentir.
Y así, tu mente, en vez de ser catastrófica, la vamos a entrenar para que tenga pensamientos constructivos, dejando a un lado el miedo y ese tipo de sensaciones desagradables.