Actualmente, la fundación Doctor Yaso continúa firme en su causa humanitaria para ayudar a los afectados por el terremoto. Este sábado 18 de julio, más de 50 clowns de varias partes del país se trasladarán a La Guaira para seguir llevando asistencia y luz
Carabobo.- En medio de la tragedia que dejó el terremoto del pasado 24 de junio, muchas manos, voces e ideas se han levantado para aportar de forma directa a la reconstrucción del pueblo de La Guaira. Sin embargo, cuando los rostros heridos por las pérdidas y el sufrimiento amenazan con caer en la desesperanza, llega a las zonas afectadas una nueva oportunidad para volver a sonreír. Un símbolo de alegría en el caos que está representado por una nariz de color rojo: los clowns de la Fundación Doctor Yaso.
Un refugio nacido de la adversidad
Doctor Yaso nació en Venezuela durante la tragedia de Vargas en el año 1999, cuando un grupo de personas se vistió de payasitos, no solo para entretener a los sobrevivientes, sino para convertirse en un refugio de esperanza en mitad del dolor, enseñando que una sonrisa puede ser el primer paso para curar el alma.
La coordinadora de Doctor Yaso en su sede Valencia, Jenny Lasprilla, describe a la fundación como “un grupo de voluntarios que se dedican a ayudar al prójimo sin ningún interés”, pero de un modo diferente. Mientras los médicos atienden heridas y los psicólogos tratan traumas, el clown de Yaso “cura el alma con sonrisas”.
El valor de sostener a los más vulnerables
En el contexto de los acontecimientos del terremoto, más de 80 voluntarios comenzaron a movilizarse a solo horas del desastre por las diferentes regiones afectadas, llevando alimentos e insumos, pero —al mismo tiempo— abrazando con su labor a los niños y jóvenes que sobrevivieron al desastre.
“Cuando te encuentras frente a estas personas, a esos niños que perdieron todo, a sus padres, a sus amigos, es inevitable romperte por dentro. Pero tenemos un deber, un deber con esos niños que es llevarles esperanza. Cuando los vemos sonreír de nuevo es cuando te das cuenta del verdadero significado de lo que estás haciendo”, expresó la Dra. Tanoshii, payasita voluntaria de la fundación.
A través de este conmovedor acto de colaboración humanitaria, los voluntarios no solamente dejan alegría, sino que ellos mismos reciben esperanza.
Sanar el alma detrás del personaje
La Doctora Ganchito aseguró que su personaje le ha permitido sobrellevar las situaciones que día a día se viven en su labor profesional dentro de un importante hospital de la región, especialmente en momentos críticos como este desastre natural. Sin embargo, hubo algo que la llenó más allá de lo evidente: la gratitud de devolverles la ilusión a los niños.
“La primera vez que entré a la sala del hospital como la Doctora Ganchito mi entorno cambió. Pude ver a esos niños más allá del lado médico que de por sí ya es humano; los vi desde el lado emocional, es como ver sus almas, tristes en muchos casos. Y cuando los haces cantar o les lees cuentos, eso te llena el corazón”, manifestó.
Con respecto a lo vivido tras el terremoto del pasado 24 de junio, Ganchito aseguró que vio escenarios complejos, aún más difíciles de los que se encuentran en los hospitales. “Fue inevitable romperme en el proceso. Pero ellos me necesitaban, tenía que estar entera para ellos, y aún hoy sigo aquí para cada niño que me necesite”.
La solidaridad no se detiene
Actualmente, la fundación Doctor Yaso continúa firme en su causa humanitaria para ayudar a los afectados por el terremoto. Este sábado 18 de julio, más de 50 clowns de varias partes del país se trasladarán a La Guaira para seguir llevando asistencia y luz.
Gracias a su alianza con Spa Manos, mantienen activo un centro de acopio donde reciben insumos que serán trasladados directamente a los niños afectados, demostrando que, en los momentos más oscuros, la solidaridad y la esperanza siempre encuentran un camino.