La urgente necesidad de una cultura sísmica en Venezuela
Carabobo

La urgente necesidad de una cultura sísmica en Venezuela

Miles de teléfonos inteligentes replicaron la alerta sísmica de Google, una herramienta que, según explica Jacobo Vidarte, no es que "perciba" el temblor, sino que funciona como un sistema de mensajería masiva en red
17 de julio de 2026
Carabobo. - El doble terremoto del pasado 24 de junio no solo movió las placas tectónicas de Boconó y San Sebastián; también desnudó las profundas carencias en materia de prevención, educación y equipamiento tecnológico. A pesar de ser un país históricamente sísmico, la reacción ciudadana ante las alertas tecnológicas evidenció que el conocimiento no avanza al mismo ritmo que la naturaleza.
 
El divorcio entre la tecnología y el ciudadano

Durante el evento, miles de teléfonos inteligentes replicaron la alerta sísmica de Google, una herramienta que, según explica Jacobo Vidarte, especialista en Gestión de Riesgo, no es que "perciba" el temblor directamente, sino que funciona como un sistema de mensajería masiva en red. El problema real estuvo en la recepción del mensaje. "De 100 personas que les sonó la alarma, quizás 80 o más no sabían de qué era esa alarma", puntualizó Vidarte, subrayando que el país adolece de una verdadera cultura preventiva.
 

Esta falta de educación alimenta mitos urbanos que el especialista desmiente con rigurosidad científica, como la supuesta relación entre los sismos y las olas de calor. "El calor está más vinculado al tema hidrometeorológico... No existe vínculo alguno entre el calor y los eventos sísmicos. Pero la prueba es que tiembla en países donde normalmente hace muchísimo frío", enfatizó, señalando los casos de Chile y Japón. De igual forma, aclaró que los animales no "predicen" las catástrofes, sino que "detectan el nacimiento del evento sísmico, que es muy rápido... por un tema de ondas electromagnéticas, de sonido".
 
La radiografía del rescate: El protocolo existe, la tecnología falta

Venezuela está suscrita desde hace años a los protocolos internacionales de INSARAG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate) y cuenta con equipos entrenados bajo la denominación USAR (Búsqueda y Rescate Urbano). Sin embargo, la efectividad operativa se ve severamente limitada por la obsolescencia técnica.
 
Vidarte detalló las herramientas indispensables de última generación que estipula el protocolo internacional para salvar vidas en estructuras colapsadas, como el geófono y el boroscopio de rescate. Mientras el primero es capaz de detectar la respiración de un ser vivo atrapado —lo que exige un silencio absoluto en la zona de desastre—, el segundo introduce una cámara de alta definición en 360 grados con iluminación para localizar los denominados "espacios vitales" entre vigas y columnas. "Venezuela tiene equipos USAR, pero faltan equipos tecnológicos, es decir, esos equipos que te estoy mencionando", reconoció el experto, quien además llamó la atención sobre las precarias condiciones logísticas de las instituciones de primera respuesta: "Tú sabes quién tiene carros viejos en Venezuela, los bomberos y los cuidan... tienes que darle equipo, tienes que darle liderazgo también".
 
Peligros colaterales

El análisis de Gestión de Riesgo tras un terremoto de gran magnitud no termina cuando la tierra deja de moverse violentamente. Al preguntar sobre peligros colaterales, como algunos “rasguños” evidentes en el Ávila, o el tema de escombros al mar, Vidarte advirtió que los sismos generaron deslizamientos y "pequeños raspones" en formaciones montañosas, lo que pudiese generar un riesgo ante la llegada del período lluvioso.

Asimismo, el destino final de los escombros producto de los colapsos es una preocupación de carácter ecológico y de seguridad. El especialista, aunque manifestó que no tenía conocimiento amplio en el tema actual de los escombros y que debía estudiar a profundidad para dar su opinión, mostró inquietud ante el posible impacto de estos desechos estructurales en las costas. "Ese movimiento de escombros sí requiere de opiniones... sí me parece que lo más puntual es las posibilidades de impacto a la vida marina de esa zona. Dañar un coral es un tema importante", señaló.

Para Vidarte, la solución definitiva ante un tema de riesgo radica en la comunicación y la educación, poder entendernos para ganar tiempo, terreno y así salvar vidas, “convertir las paredes en puentes y evitar que haya paredes en la comunicación de todos los niveles donde se debe articular una educación armónica y gratuita en cultura sísmica entre el Estado y las comunidades”. En este sentido, será el conocimiento lo que aclare la vista de los ciudadanos ante el inevitable riesgo de vivir sobre fallas activas. 
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VÍA Luisana Mosquera
FUENTE Editoría de Notitarde