Sucesos
Crónica Criminal del Pasado: El hombre lobo de Bárbula
30 de agosto de 2025
Sucesos.- Quienes estudiamos en la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo en los años setenta y ochenta tuvimos la suerte de tener como profesor de Psiquiatría Forense a don Pedro Tellez Carrasco, una institución en la materia. Recordamos una de las anécdotas más curiosas referidas por el profesor, la del “Hombre Lobo de Bárbula”.

Bárbula, antes de ser Ciudad Universitaria como la conocemos ahora, era el Centro Psiquiátrico de Bárbula, un complejo sanitario monumental, inaugurado en sus primeras etapas en 1951.

Fue el centro de salud mental más grande y moderno de Latinoamérica, que llegó a tener miles de pacientes internos, con talleres para laborterapia, siembras, carpinterías, cochineras y toda clase de instalaciones para buscar la cura del paciente, incluyendo, teatro e iglesia, todo en un ambiente natural, rodeado de espesa vegetación y aire puro.

Enorme hombre

Entre aquellos miles de pacientes llegó un enorme hombre del estado Miranda. Cuentan que su nombre era Evangelista y era hermano de un profesor de la UCV. Tenía las cejas gruesas y una cierta deformidad en las vértebras que le hacía andar encorvado.
 
Los centenares de pacientes gozaban de cierta libertad y de vez en cuando, alguno se escapaba. Algunos agarraban la montaña y otros se iban a la avenida. Así ocurrió que un día Evangelista desapareció.
 
Al poco tiempo empezaron los rumores. Una mujer vio un animal “como un lobo, muy grande, con un pelo larguísimo” por La Entrada. Siguió el rumor de que el “animal” robaba piezas de carne del complejo psiquiátrico por las noches. Una vez, un enfermero vio una sombra con algo cargado en sus hombros y lo siguió, pero se le perdió en la oscuridad, cerca de la montaña.

Cartas en el asunto
 
Ante el nerviosismo y la preocupación por la situación, la dirección del centro se comunicó con la PTJ para que se tomaran cartas en el asunto.

Una comisión de funcionarios subió a la montaña aledaña y ciertamente encontraron huesos, ropas de mujer y hasta una braga como las que usaban los pacientes psiquiátricos. No tardaron en encontrar a Evangelista y se lo llevaron de regreso al manicomio.
 
Al pobre paciente lo confinaron en un pabellón de aislamiento, pero al poco tiempo, logró escapar nuevamente. Más nunca se le volvió a ver.

Por Luis Heraclio Medica C
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FUENTE Luis Heraclio Medica C