La detención se efectuó en la parroquia Altagracia, municipio Libertador, Caracas, luego que una comisión establecida por la delegación antes mencionada realizara un arduo trabajo técnico-científico, con el cual determinaron la ubicación de Arroyo, quien se aprovechó de sus labores como gerente para comercializar equipos médicos, de una reconocida empresa que se encarga de la distribución de los mismos, a un preció exorbitantes.
El ahora detenido facturaba los equipos, en la compañía, con el costo real de los dispositivos y se apropiaba de la diferencia del dinero.
Arroyo quedó bajo ordenes de la Fiscalía Octava del Ministerio Público.