Posteriormente, una de las afectadas se atrevió a denunciar al hombre, hecho que desencadenó un sinfín de acusaciones que permitieron visibilizar al agresor.
El segundo caso ocurrió en el Oeste de Caracas, donde un mototaxista se dedicaba a buscar mujeres en condiciones vulnerables. Cuando estas contrataban sus servicios, el conductor se desviaba de la ruta hacia su residencia, alegando a las féminas que había olvidado algún objeto allí.
Una vez que la mujer ingresaba al inmueble, el individuo la intimidaba, la coaccionaba para luego abusar de ella sexualmente.