Este método de ejercicio, que es una práctica promovida desde la década de los 80´s, especialmente del shinrin-yoku, o "baño de bosque", se han convertido en una tendencia emergente ya que no exige un esfuerzo físico intenso ni equipamiento especial. Lo mejor de todo, es que puede practicarse en parques, calles o durante trayectos diarios, permitiendo incrementar la salud a nivel mental y corporal.
Recientemente, varios estudios, entre ellos, uno realizado la revista científica Nature Mental Health, asegura que caminar en entornos naturales reduce en un 21 % los síntomas de ansiedad y aumenta los indicadores de calidad de sueño en adultos jóvenes. En su investigación, confirmaron que aquellas personas que hacen su recorrido en la naturaleza mostraron un incremento significativo en el estado de ánimo positivo a diferencia del grupo que caminó en urbanismos.
Este es un indicativo que respalda que la práctica habitual de paseos japoneses puede ser una intervención efectiva y accesible para fortalecer la salud mental y física en contra del estrés, lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado como "la epidemia del siglo XXI".
En este sentido, la OMS indica que caminar o realizar algún tipo de actividad física moderada por 150 minutos a la semana reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y deterioro cognitivo.
Por tal motivo, caminar con intención, observando el ritmo de los pasos y prestando atención a detalles como el sonido del viento o la temperatura, permite que la persona tenga una oportunidad de reconectar internamente y sea más que un paseo automático.