El síndrome de ovario poliquístico, o SOP, puede presentarse como quistes en los ovarios, como su nombre sugiere. Sin embargo, la afección puede incluir muchos más síntomas, entre ellos ciclos menstruales irregulares, dificultad para quedar embarazada, calvicie de patrón femenino, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se estima que entre el 10 % y el 13 % de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo se ven afectadas por el SOP, pero se presume que el 70 % no sabe que lo tiene, según la OMS.
Una razón podría ser que el nombre no es muy descriptivo de la afección real, dijo la doctora Helena Teede, endocrinóloga y profesora de Salud de la Mujer en la Universidad de Monash, en Australia.
A lo largo de su carrera de más de 25 años, Teede dijo que ha tenido que disipar malentendidos que llevan a la gente a pensar que la afección se trata solo de quistes en los ovarios, lo que ha derivado en diagnósticos omitidos y tratamientos inadecuados.
El artículo de The Lancet cambia oficialmente el nombre de la afección a uno que los investigadores esperan que pueda aportar más claridad: síndrome de ovario metabólico poliendocrino, o SMPO (polyendocrine metabolic ovarian syndrome, o PMOS, en inglés).
Uno de los principales objetivos del nuevo nombre es destacar la amplia variedad de efectos que la condición tiene en quienes la padecen.
“Al llamar a esta afección ovario poliquístico, estamos perdiendo el panorama general”, dijo la doctora Alla Vash-Margita, profesora asociada de obstetricia, ginecología y ciencias reproductivas en la Universidad de Yale y jefa de división de ginecología pediátrica y adolescente en la Facultad de Medicina de Yale.
“Había mucho estigma y mito relacionado con este nombre. La gente pensaba que tiene quistes grandes, que no tiene”, dijo.
El síndrome se consideró inicialmente un trastorno reproductivo, indicó la doctora Andrea Dunaif, profesora de medicina en la división de endocrinología de la Facultad de Medicina Icahn en Mount Sinai, en Nueva York.
Se descubrió que estaba asociado con un ligero aumento en los niveles de hormonas masculinas que puede causar periodos irregulares y problemas de fertilidad.
Luego, en la década de 1980, dijo que los investigadores encontraron que también estaba asociado con la resistencia a la insulina, o que el cuerpo no responde a los niveles normales circulantes de insulina.
“El cuerpo tiene que producir más insulina, y si el cuerpo no puede, en cierto modo, mantenerse al ritmo de las necesidades, entonces puede desarrollarse diabetes”, explicó Dunaif.
Desde entonces, la investigación ha sugerido que se trata de un trastorno metabólico importante, con mayores riesgos de padecer afecciones como enfermedad hepática y cardiopatías, añadió.
Más recientemente, otros síntomas también se han asociado con el SMPO, entre ellos apnea del sueño, depresión, ansiedad y dismorfia corporal, comentó Vash-Margita.
Un nombre para tomar en serio
La parte “poliendocrino” del nuevo nombre lo describe mejor como una afección endocrina u hormonal, según Teede. Las personas con SMPO presentan una alteración en el sistema endocrino (o sistema de mensajería química) del cuerpo, lo que puede derivar en impactos generalizados, añadió.
El camino para cambiar el nombre tomó 14 años y una colaboración mundial de 56 organizaciones de pacientes y profesionales, según el artículo de The Lancet.
“Este cambio replanteará la conversación y exigirá que se lo tome tan en serio como la afección de salud compleja y de largo plazo que es”, dijo Rachel Morman, presidenta de Verity PCOS UK, en un comunicado de prensa.