Revista del Domingo

La puntera cuadrada vuelve a marcar el paso del calzado

Tras años relegada frente a perfiles afilados o redondeados, la puntera cuadrada vuelve a ocupar un lugar central en el calzado
23 de febrero de 2026
Revista del Domingo.- Esta puntera de cierto aire retro que ya lucieron musas como Brigitte Bardot o Caroline Bessete-Kennedy se instala de nuevo en pasarelas, escaparates y armarios, respaldada por firmas de prestigio y por una generación que reivindica la funcionalidad sin renunciar al carácter.

De la Edad Media a los años 70

Sus orígenes se remontan a distintas épocas en las que la moda buscó alejarse de la ornamentación excesiva: en la Europa medieval ya existían zapatos de punta recta, pensados más para la utilidad que para la estética, aunque la primera gran consolidación moderna llegó en los años sesenta del siglo XX, en plena efervescencia de la moda geométrica.

Es una silueta que estuvo de moda en los años 70

Diseñadores como André Courrèges y Pierre Cardin apostaron entonces por líneas rectas, volúmenes limpios y siluetas futuristas. El calzado acompañó ese discurso con punteras cuadradas que rompían con la feminidad clásica del zapato puntiagudo.
 
Actrices como Catherine Deneuve o Jane Birkin incorporaron estos modelos a su vestuario cotidiano, asociándolos a una nueva idea de modernidad y conjuntándolos con pantalones vaqueros, faldas y vestidos.

Décadas más tarde, en los años noventa, la puntera cuadrada regresó de la mano del minimalismo. Firmas como Prada o Jil Sander la integraron en zapatos de salón, botas y sandalias, convirtiéndola en símbolo de una estética intelectual y depurada. Era una moda que rechazaba lo superfluo y reivindicaba la forma como lenguaje.

Los años noventa y la estética de poder

La consolidación definitiva de la puntera cuadrada llegó en los años noventa, una década marcada por la sobriedad y la reivindicación de una feminidad más estructurada. El auge del traje femenino y de la estética de oficina encontró en esta silueta una aliada perfecta.
 
Modelos icónicas como Carolyn Bessette-Kennedy, referente de elegancia contenida, lucieron este tipo de calzado en numerosas apariciones públicas. También diseñadoras como Donna Karan o Helmut Lang apostaron por esta forma, integrándola en colecciones que priorizaban la funcionalidad y la coherencia visual.

Aquella popularidad masiva acabó provocando, con el tiempo, un cierto rechazo. A principios de los años dos mil, la puntera cuadrada fue considerada poco favorecedora y quedó asociada a una moda excesivamente pragmática. El zapato puntiagudo volvió a imponerse y la silueta recta desapareció casi por completo del primer plano.

El regreso desde la arquitectura del diseño

La vuelta actual de la puntera cuadrada no responde a la nostalgia pura, sino a una reinterpretación consciente. Medios especializados coinciden en señalar que su regreso está ligado a un interés renovado por la arquitectura del diseño. El zapato deja de ser un complemento secundario para convertirse en una pieza con presencia propia.

Las colecciones recientes muestran punteras cuadradas más refinadas, con proporciones estudiadas y materiales de calidad. No se trata de una copia literal del pasado, sino de una evolución que dialoga con las necesidades actuales. El diseño se vuelve más limpio, más pensado para el uso diario, pero sin perder carácter.

Firmas de lujo y marcas contemporáneas han apostado por esta silueta en botines, sandalias, mocasines y zapatos de salón. La diversidad de modelos demuestra que la puntera cuadrada ya no pertenece a un solo estilo, sino que se adapta a distintos contextos y edades.

Firmas democráticas de calzado asentadas entre generaciones más jóvenes, como Krack, hacen de este modelo el protagonista de sus últimas colecciones en botas y botines con esta forma y en colores que van desde el negro hasta otros que marcan tendencia como el burdeos.

Pero esta silueta no solo aparece en botas y botines de aire setentero, sino que se extiende a todo tipo de zapatos, y una prueba de ello son las bailarinas, un zapato que extiende su versión clásica de punta redondeada a otra cuadrada, como hace la firma Pretty Ballerinas en su última colección.
 
Comodidad y funcionalidad como valores

Uno de los factores clave en el regreso de la puntera cuadrada es la comodidad. Frente a punteras estrechas que comprimen el pie, la forma recta ofrece mayor espacio y estabilidad. En un contexto en el que la moda se replantea sus prioridades, esta característica resulta decisiva.

La prensa especializada subraya que el auge de esta silueta coincide con una demanda creciente de calzado que combine diseño y bienestar. La puntera cuadrada permite caminar con mayor seguridad, especialmente en zapatos de tacón medio o bajo, y se adapta mejor al uso prolongado.

Este enfoque funcional no está reñido con la estética. Al contrario, la forma aporta un aire contemporáneo y sofisticado que encaja con el minimalismo actual. El zapato se convierte en un elemento estructural que define el conjunto sin necesidad de adornos excesivos.
Pasarelas y prescriptoras.


Este aire retro viene de la mano del auge por la moda de décadas como los 90

La consolidación de la puntera cuadrada en las pasarelas ha sido progresiva pero constante. Bottega Veneta, Prada o The Row la han incorporado en sus colecciones recientes, reforzando su legitimidad dentro del discurso de la moda. El calzado se presenta como una extensión de prendas de líneas depuradas y volúmenes controlados.

Victoria Beckham, conocida por su afinidad con el minimalismo, ha sido una de las figuras que más visibilidad ha dado a este tipo de calzado en los últimos años. También Alexa Chung ha recurrido a la puntera cuadrada en estilismos que mezclan clasicismo y modernidad.
Cómo se lleva hoy.

La puntera cuadrada se integra hoy en una amplia variedad de contextos. En zapatos planos, aporta un aire sofisticado a conjuntos de sastrería relajada. En sandalias, refuerza la sensación de estructura y modernidad. En botas y botines, añade carácter sin recurrir a excesos.

Los expertos recomiendan combinar este tipo de calzado con prendas de líneas limpias para mantener la coherencia visual. Pantalones rectos, faldas midi y vestidos de corte sencillo dialogan especialmente bien con esta silueta. El resultado es un conjunto equilibrado, donde el zapato actúa como punto de anclaje.

Lejos de ser restrictiva, la puntera cuadrada se adapta tanto a estilos clásicos como contemporáneos. Esa versatilidad explica su rápida aceptación y su presencia creciente en colecciones de distintas gamas de precio.

Todo indica que la puntera cuadrada no es un fenómeno efímero. Su regreso responde a una reflexión más profunda sobre la forma, la comodidad y la durabilidad del diseño. En un momento en el que la moda busca desprenderse de la obsolescencia rápida, esta silueta ofrece una alternativa sólida y coherente.

La historia demuestra que la puntera cuadrada siempre ha regresado en momentos de cambio estético. Hoy lo hace como símbolo de una moda más consciente, que valora la función tanto como la forma. No es una ruptura, sino una evolución que conecta pasado y presente.

Así, la puntera cuadrada se reafirma como una silueta con identidad propia. Lejos de modas fugaces, vuelve para quedarse, recordando que la geometría también puede ser elegante y que el diseño, cuando está bien pensado, trasciende las temporadas.


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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE EFE