Por su parte, la ciencia respalda que el running activa procesos cerebrales que generan felicidad y equilibrio psicológico.
1. Reducción del estrés y la ansiedad
Correr ayuda a disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y favorece la relajación del sistema nervioso.
Diversos estudios han demostrado que el ejercicio aeróbico es una herramienta eficaz para combatir la ansiedad y mejorar la capacidad de afrontar situaciones difíciles.
2. Liberación de neurotransmisores que mejoran el ánimo
Durante la carrera se produce una liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, neurotransmisores directamente vinculados con la sensación de bienestar, motivación y euforia.
Este fenómeno es conocido como el runner’s high, una experiencia de claridad mental y alegría que muchos corredores describen tras entrenar.
3. Mejora de la autoestima y la autoconfianza
Superar retos como completar una distancia o mejorar tiempos fortalece la percepción de logro personal.
En tal sentido, la práctica constante del running se asocia con un aumento de la autoestima y la autoeficacia, factores clave para la felicidad y la motivación diaria.
4. Mindfulness en movimiento
Correr favorece un estado de atención plena, ya que obliga a concentrarse en la respiración, el ritmo y el entorno.
Este tipo de mindfulness reduce pensamientos negativos y ayuda a cultivar una mente más calmada y enfocada, similar a los beneficios de la meditación.
5. Socialización y sentido de comunidad
El running fomenta la interacción social: participar en carreras o grupos de entrenamiento crea vínculos que fortalecen el bienestar emocional.
La sensación de pertenencia y apoyo mutuo es un factor probado para incrementar la felicidad y reducir la soledad.
Cada zancada es más que un movimiento físico: es un impulso hacia la salud mental y la felicidad. Desde la reducción del estrés hasta la creación de vínculos sociales, correr se convierte en una práctica integral que transforma cuerpo y mente.