Durante ese período, dijo haber vivido una etapa “interesante, llena de enseñanzas y retos”, en medio de acontecimientos como la pandemia de covid-19, la muerte de Benedicto XVI y el fallecimiento del papa Francisco.
El prelado expresó su agradecimiento al pontífice y aseguró su “lealtad, dedicación y oración”, y calificó la designación como “un renovado llamado al servicio, en comunión y obediencia”.