Felicidades a todos los maracayeros. Que este aniversario sea el inicio de un año cargado de civismo, cuidado por el entorno y, sobre todo, mucho orgullo por esa tierra de valles y leyendas
Aragua.- Este 5 de marzo de 2026, Maracay no solo celebra un número en el calendario pues abraza 325 años de una identidad que se teje entre el aroma a café y cacao de sus montañas con el calor de su gente en las calles. La "Ciudad Jardín" llega a este aniversario con la madurez arquitectónica de los siglos y la frescura de un verdor que se niega a ceder espacio ante el concreto.
Todo comenzó en 1701, cuando el obispo Diego de Baños y Sotomayor dio permiso a la creación de la parroquia eclesiástica. La comunidad se unió para recaudar los fondos y cumplir con los requisitos legales para que les otorgaran la autonomía eclesiástica un 5 de marzo. Desde aquel entonces, la ciudad evolucionó de un modesto conjunto de haciendas de añil y cacao a convertirse en el epicentro del poder y la modernidad arquitectónica durante el siglo XX.
La ciudad nació sin el rigor de las escuadras españolas, a diferencia de Caracas o Valencia, Maracay no tuvo una fundación de conquista con un capitán español que trazara una cuadrícula perfecta con espada en mano. Maracay nació de la voluntad de los dueños de hatos y hacendados que ya vivían allí y que pidieron al obispo para la creación de una parroquia y no tener que viajar hasta Valencia para los servicios religiosos.
Oldman Botello, recordado Cronista Mayor de Maracay solía afirmar en sus crónicas que: "Maracay es una ciudad de destino verde". En sus textos de las décadas de los 80 y 90, siempre vinculó el renacimiento de la ciudad con su capacidad para convivir con el pie de monte de la cordillera.
Al caminar por la Plaza Bolívar, una de las más grandes y bellas de Latinoamérica es imposible no contagiarse del orgullo local. Allí, entre ceibas milenarias y el canto de las aves, los habitantes compartieron su sentir.
Elena Ferrer, residente del centro por más de 60 años, expresó que, "para mí, Maracay es el refugio. Recuerdo cuando las retretas en la plaza eran el evento de la semana. Hoy, aunque el ritmo es otro, la amabilidad del maracayero permanece intacta. Cumplir 325 años me hace sentir que formo parte de un árbol muy fuerte".
Asimismo, Carlos Infante, joven artesano del Museo de Antropología, indicó que, "emprender aquí tiene un sabor especial. La ciudad nos reta, pero también nos da todo. Este aniversario es una oportunidad para que el mundo vea que Maracay sigue activa, que su cultura está más viva que nunca en cada feria de artesanos y en cada rincón gastronómico".
La cultura de Maracay es un mosaico de influencias. Desde los Diablos Danzantes de Turiamo que hacen vida en sus barriadas, hasta la majestuosidad de la Maestranza César Girón, la ciudad respira arte.
Este 2026, la agenda cultural incluye la III Expo Artesanos y tomas culturales masivas donde la música, reinados y la danza tradicional ocupan los espacios públicos. La identidad local se fortalece en el respeto por su patrimonio, ese que invita a un paseo sin prisa por sus joyas arquitectónicas, como el Teatro de la Ópera, el antiguo Hotel Jardín o el Museo Aeronáutico.

Maracay llega a su aniversario 325 con desafíos, pero también con una resiliencia admirable. No es solo la capital del estado Aragua; es el puente hacia la costa, la cuna de la aviación y el hogar de quienes encuentran en el clima tropical el escenario perfecto para soñar.
Henri Pittier, botánico suizo, dejó escrito en sus ensayos y estudios que la supervivencia de Maracay y la fertilidad de sus valles dependían estrictamente de la preservación de "sus bosques y sus aguas". Su legado científico se convirtió en la base ética de la ciudad.
Felicidades a todos los maracayeros. Que este aniversario sea el inicio de un año cargado de civismo, cuidado por el entorno y, sobre todo, mucho orgullo por esa tierra de valles y leyendas.