Fiestas de la Virgen de Belén ascienden a Patrimonio Inmaterial de la Nación
La jornada cerró con la participación de manifestaciones emblemáticas de la zona, tales como Los Gorilas y La Burriquita, cuyos bailes reafirmaron la riqueza del acervo local
Cultura.- En una ceremonia cargada de simbolismo en el Santuario de Nuestra Señora de Belén, en San Mateo, estado Aragua, el Instituto de Patrimonio Cultural del municipio Bolívar, otorgó la certificación oficial que acredita a las festividades de la patrona regional como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. El reconocimiento valida tres siglos de devoción ininterrumpida y eleva la tradición sanmateana al máximo altar de la memoria colectiva venezolana.
La eucaristía solemne estuvo bajo la responsabilidad de Monseñor Enrique Parravano, obispo de la Diócesis de Maracay acompañado por el párroco de la iglesia, Ángel Fernández y demás autoridades eclesiásticas y de la jurisdicción. Ante la sagrada imagen, el arzobispo entregó el decreto que reconoce la trascendencia de una fe que superó los límites de lo religioso para convertirse en una celebración social.
El acto no solo honró la figura de la Virgen y sus fiestas, sino también el esfuerzo de pobladoras como Juana Micaela Seijas, Ventura Milagros Rodríguez, Naisoris Coromoto Méndez y Vidalina de Rangel, integrantes de la Sociedad Nuestra Señora de Belén quienes bajo la guía del padre Ángel Fernández, impulsaron la investigación desde el año 2021, con la recopilación de fotos, historias, testimonios y más para exaltar las fiestas en el país.
El origen de la devoción se remonta al 26 de noviembre de 1709, cuando se dio a conocer el hallazgo de una pequeña imagen por parte de un joven indígena, una figura diminuta, que irradiaba una paz inusual, y que con el tiempo se transformó en el eje central de la identidad de San Mateo. Tras la coronación arquidiocesana en 1928 y la canónica en 1965, "este nuevo título patrimonial asegura la protección estatal de las expresiones artísticas, educativas y deportivas que rodean la festividad" aseguró Fernández.

No solo la iglesia congregó a fieles creyentes, la plaza Bolívar de San Mateo estuvo llena del júbilo popular. Entre los asistentes, José Martínez de 73 años, elevó peticiones por la paz de los hogares venezolanos, mientras que Milagros Muicci, proveniente de La Victoria, lloró por una ocasión que describió como "milagrosa", por su parte, Andrea Tovar, calificó a su pueblo como una tierra bendita por la elección divina para el milagro de la aparición. Asimismo, Naisolis Méndez, manifestó su profunda emoción ante un logro que garantiza que las futuras generaciones hereden una tradición intacta.
La jornada cerró con la participación de manifestaciones emblemáticas de la zona, tales como Los Gorilas y La Burriquita, cuyos bailes reafirmaron la riqueza del acervo local.