“¡Hemos cumplido!” sentenció, para luego recibir los abucheos de los congresistas de la oposición a su Gobierno. Algunos incluso lo llamaron “¡Mentiroso!”.
El primer momento en que arrancaron los gritos fue cuando el presidente habló de su primer punto en el discurso: “Paz con Legalidad”. De acuerdo con Duque, bajo su mandato se regularizaron 1,3 millones de hectáreas para los campesinos sin tierra, “el Gobierno que ha brindado más tierra a los campesinos de Colombia en nuestra historia reciente”.
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El dardo a Petro llegó cuando añadió que ese proceso “
demostró que se puede hacer justicia social en el campo sin expropiaciones”. La palabra fue una que se usó repetidamente por sus aliados contra Petro, quien anteriormente prometió que no estar en su programa expropiar a los propietarios del campo.
Haciendo eco de las críticas que han hecho los sectores militares y de derecha a este informe, Duque dijo que quisiera que “se instale en la sociedad un debate nacional que nos permita alcanzar una verdad sin sesgos”. Afirmó que “a los héroes de Colombia les reiteramos que estamos y estaremos siempre de su lado y a su lado, porque ustedes son el sostén de la democracia”.
El mandatario añadió que “no existe causa objetiva alguna que justifique un crimen, mucho menos apelando a falsas teorías que adecuan de manera amañada la palabra revolución”. Sin embargo, el portal internacional El País asegura que ni la JEP ni la Comisión de la Verdad han justificado la violencia de las armas.
Además, habló de los logros militares, como haber conseguido atacar a las disidencias de las FARC, por ejemplo alias Uriel, alias Iván Mordisco o alias Rodrigo Cadete, pese a las peticiones de varias organizaciones para que Otoniel confesara sus crímenes en Colombia.
“Ha sido este Gobierno el que hizo una reforma estructural asegurando el bienestar e integridad de la Policía Nacional y promoviendo una institucionalidad militar y policial más cercana a los ciudadanos”, dijo el presidente.
Cabe destacar que a Policía, sin embargo, tiene una desaprobación del 58% que fue aumentando después de la violencia policial que el gobierno no detuvo durante las protestas sociales. Frente a las protestas contra su gobierno, que arrancaron en 2019 hasta 2021, Duque se refirió a ellas como “oleadas de violencia que pretendieron bloquear el país”, aunque hubiera “válidas reclamaciones sociales por deudas históricas nunca saldadas”.
Resaltó que, a pesar de los retos, logró aumentar la cobertura en educación gratuita para los más jóvenes, además de crear nuevas plataformas para que estos accedan a empleo.
El jefe de Estado agregó que, bajo su gobierno, el país empezó la transición hacia las energías renovables—un proceso que Petro ha prometido acelerar. También añadió que, bajo su gobierno y durante la crisis en Ucrania, Colombia logró ser incluido como un aliado estratégico, no miembro, de la OTAN.
“A la siguiente Administración le deseamos éxito en su gestión”, dijo Duque hacia el final de su discurso. “El próximo 7 de agosto, cuando recupere mi condición de ciudadano, mi voz estará siempre atenta para construir y edificar soluciones para nuestra nación”.
Duque está a punto de despedirse del Gobierno, con muy pocos queriendo escucharlo atentamente, y el presidente tampoco parece querer atender a sus críticos. Calificó a su oposición como aquellos que promovieron “la violencia”, “los ataques deshonestos”, “las noticias falsas”, los “que buscan dividir la sociedad”. Se fue del Congreso sin escuchar al menos la réplica de la oposición, que tenía derecho a hablar después del presidente. Se despidió como gobernó: con muchas protestas alrededor, y sin escuchar a quienes quisieron replicarle.
(Con información de El País)