“Es así como esta población comienza a cuestionarse cómo puede vivir únicamente de una jubilación, después de muchos años de oficio profesional, a qué punto se mantendrán el envío de remesas al pasar el tiempo, y cuáles son esas oportunidades para mejorar su calidad de vida”, detalló la consultora de negocios, Zuly Bonett, respecto al emprendimiento a una edad avanzada.
Bonett precisó que lo recomendable es establecer un balance o análisis de fortalezas, reforzado por personas en la misma área del emprendimiento.
Informó que el emprendimiento en la tercera edad se origina por la necesidad económica de poder sustentar su economía, así como para mantenerse activos, con vigor y salud en la etapa más adulta de la vida.
“Hay cuatro poblaciones de adultos mayores: los que trabajaron durante mucho tiempo y están poco interesados en el emprendimiento. Aquellas que trabajaron toda la vida y no le temen a emprender. Quienes después de muchos años de trabajo ahora buscan actividades de recreación sin mucho esfuerzo. Y personas que aún no han descubierto el propósito de su vida”,