La medida es sorpresiva, porque después de cuatro años de suspensión, las relaciones comerciales entre Venezuela y Aruba se reanudaron con la llegada de un primer cargamento de productos de 80 toneladas a la isla caribeña, el pasado 5 de junio.
Desde febrero de 2019, las islas caribeñas de Aruba, Curazao y Bonaire, que forman parte del Reino de los Países Bajos, no reconocían a las autoridades de Caracas. Como consecuencia, se rompieron las relaciones entre estas islas y Venezuela y se cerraron las fronteras aéreas y marítimas.
La conexión aérea es un tema relevante para la actividad turística e incrementar la capacidad de conexión de los venezolanos con otros destinos.
Como se sabe, como producto de las sanciones estadounidenses que pesan sobre instituciones gubernamentales venezolanas, el país vive una situación de aislamiento, por lo que es complicado y, además, costoso viajar a destinos muy solicitados de Estados Unidos.