Según el organismo, las actividades masivas en entornos no clínicos exponen a las mascotas a cuatro problemas severos: infecciones derivadas de la falta de un ambiente estéril, ausencia de un diagnóstico médico previo y exhaustivo, estrés extremo por ruido y aglomeraciones que debilitan el sistema inmunológico del paciente, y el ejercicio ilegal de la profesión por parte de personas sin la debida titulación.
Asimismo, la regulación contempla controles sanitarios estrictos; es decir, los organizadores de los operativos quedan sujetos a la presentación obligatoria de un informe final detallado, que incluya el registro de la población animal atendida y vacunada.
El requisito busca garantizar la trazabilidad epidemiológica regional y verificar que los productos aplicados, los protocolos médicos ejecutados y las condiciones del entorno cumplan con el marco legal vigente.
Finalmente, el colegio instó a los profesionales de la medicina veterinaria a apegarse estrictamente a las normativas del gremio, al tiempo que hizo un llamado a los propietarios de mascotas para que verifiquen la validez y el aval institucional de las jornadas antes de acudir a ellas.