Patrimonio Cultural de Venezuela: Municipio Angostura del Orinoco, estado Bolívar
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Patrimonio Cultural de Venezuela: Municipio Angostura del Orinoco, estado Bolívar

El impulso urbanístico decisivo llegó bajo la comandancia de Manuel Centurió
4 de octubre de 2026
País.- Desde la mirada de la radiodifusión sonora que transmite, difunde, educa y enriquece, en este recorrido turístico, natural, cultural y patrimonial, hablaré del municipio Angostura del Orinoco, estado Bolívar y de algunos de sus elementos asociados, declarados Bien de Interés Cultural por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), según Providencia Administrativa N° 003/05 del 20-02-2005, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.234. del 22-07-2005. Hoy, como Portadora Patrimonial de la Nación (Gaceta Oficial N° 43.127 del 14-05-2025).

Mirar hacia el sur de nuestra geografía es emprender un viaje directo hacia las raíces de la patria. Hablar del municipio Angostura del Orinoco, heredero directo y depositario del emblemático territorio que durante décadas conocimos como Heres, es abrir de par en par la puerta a un paisaje de ensueño donde la sobriedad de la arquitectura colonial y la profunda calidez de su gente se funden en un solo abrazo. En esta tierra indomable, el tiempo parece detenerse frente al majestuoso e imponente río Padre, cuyas aguas reflejan no solo atardeceres dorados de infinita belleza, sino también la fuerza viva de una historia que vio nacer la libertad de toda una nación. Mucho antes de que los trazos coloniales rediseñaran su relieve, estas riberas fluviales ya resguardaban la vida y la cosmovisión de ancestrales asentamientos indígenas que hallaron en el Orinoco su fuente de alimento, espiritualidad y navegación. Esta impronta aborigen permea el alma de la región a través de manifestaciones culinarias y saberes milenarios que aún perviven con fuerza. Un vivo ejemplo de esta herencia es la tradicional Sacura, bebida autóctona de la etnia Kariña elaborada a base de casabe bien dorado en budare, macerado en agua endulzada con papelón durante varios días hasta alcanzar su punto óptimo.


La riqueza de esta tierra se complementa con postales y legados que trascendieron fronteras. Frente al Paseo Orinoco emerge la Isla El Degredo, pintoresco islote con forma de zapato que en tiempos coloniales sirvió como estricta estación de cuarentena para prevenir epidemias como la fiebre amarilla o la peste bubónica antes del desembarco portuario. Un tiro de piedra se levanta el Obelisco de Angostura, erigido en 1872 en honor a Guzmán Blanco; Mientras que de sus entrañas botánicas nació el célebre Amargo de Angostura, elíxir tónico creado en 1824 por el médico alemán Johannes Siegert a base de corteza de cuspa. Aunque su firma emigró a Trinidad, la bebida conserva mundialmente el nombre de su cuna originaria, demostrando que la huella guayanesa está presente en los rincones más diversos del planeta.

El camino urbano de esta capital no estuvo exento de pruebas y constantes desplazamientos. Fundada originalmente como Santo Tomé de Guayana por Antonio Berrío el 21 de diciembre de 1595 cerca de la boca del Caroní, la ciudad debió mudar su asiento en múltiples ocasiones acosada por los incesantes ataques de piratas. No fue sino hasta 1762 cuando el rey Carlos III, mediante Real Cédula, ordenó su establecimiento definitivo en la franja más estrecha del gran río, rebautizándola con los años como Ciudad Bolívar en tributo inmortal al Libertador. Su entramado se consolidó en tres zonas de singular belleza: el sector Norte costero dominado por la emblemática arquitectura antillana frente al Paseo Orinoco; el histórico cerro El Vigía con su retícula adaptada a una topografía abrupta e impactante; y la expansión moderna del siglo XX que se abre en ejes radiales. Cada época dejó una marca indeleble en sus fachadas, convirtiendo a la antigua Angostura en un museo al aire libre donde la sobriedad de la colonia se entrelaza armoniosamente con el crecimiento contemporáneo.

El impulso urbanístico decisivo llegó bajo la comandancia de Manuel Centurión (1766-1776), quien mandó a construir las primeras seis calles empedradas que fijaron el ritmo de la capital. Corredores emblemáticos como Carabobo, Boyacá, Constitución, Igualdad, Libertad y Dalla Costa trazaron la ruta por donde circularon las carretas, las ideas libertarias y los próceres de la época. Desde la herencia ancestral de los pueblos originarios hasta la elegancia de sus casonas coloniales y el dinamismo de su vida actual, este rincón del estado Bolívar continúa siendo un faro inagotable de inspiración periodística y orgullo nacional.

Entre los hijos ilustres que moldearon el espíritu libertario de esta franja bolivarense destaca de manera especial el general Tomás de Heres, cuyo nombre honró dignamente al municipio durante generaciones. Nacido en Angostura en 1795, Heres protagonizó una trayectoria militar extraordinaria que lo llevó de militar en el batallón realista español Numancia a sumarse con decisión a las fuerzas patriotas. Su lealtad lo convirtió en hombre de confianza del Gran Mariscal Antonio José de Sucre y en Ministro Interino de Guerra y Marina del Libertador Simón Bolívar durante la trascendental Campaña del Perú en 1824. Tras la disolución de la Gran Colombia, sirvió con probidad como Senador y Gobernador de la provincia de Guayana entre 1836 y 1840, dejando un legado de servicio público e inquebrantable compromiso republicano hasta su trágico asesinato en 1842. ¡Visitemos, preservemos y salvaguardemos/salvaguardiemos los elementos naturales, culturales y patrimoniales del municipio Angostura del Orinoco, estado Bolívar!        
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Danfny Velásquez