A 200 días del secuestro de su padre, el presidente Nicolás Maduro Moros; y su esposa, la primera dama Cilia Flores, el parlamentario manifestó su aspiración de volverlos a abrazar.
Maduro Guerra participó junto al pueblo, en la instalación de la Tribuna por la Paz y la Justicia, espacio orientado a la reflexión sobre la defensa de la soberanía nacional.
Calificó la jornada como un momento de profundas emociones que afianza la unidad espiritual y política de los venezolanos.
Dignidad ante la agresión
El asambleísta recordó que la agresión externa encontró como respuesta inmediata la dignidad, el trabajo articulado y la defensa irrestricta de los principios constitucionales.
Citó pasajes del texto La Ciencia de la Mente, obra de Ernest Holmes, para ejemplificar la entereza espiritual y el vínculo indestructible entre los líderes y la causa popular.
Dijo tener plena confianza en los mecanismos internacionales para conocer la verdad histórica de Venezuela, en aras de superar el dolor y transformarlo en fuerza innovadora.
"Aquí estaremos siempre siguiendo el camino de Bolívar, de Chávez, de Nicolás, con Dios por delante, y con el pueblo siempre al frente; nosotros venceremos", finalizó.