Los escombros de las edificaciones modernas no son simplemente roca inerte, sino que contienen una gran cantidad de sustancias tóxicas como plomo, componentes de pinturas y restos de combustibles que dañan el agua
País.- Los recientes terremotos que sacudieron a Venezuela ha dejado una situación compleja en el estado La Guaira. Además de los miles de muertos, heridos y damnificados, ahora, los especialistas y defensores del medio ambiente, advierten que usar el mar como vertedero de escombros como una solución rápida y económica, representa una amenaza crítica para la fauna marina y la economía local de un litoral.
La conservacionista Karen Brewer-Carías avisó que el vertido de escombros en las costas del estado La Guaira, podría generar graves consecuencias ambientales y convertirse en un problema de salud pública.
Según la especialista, utilizar el mar como depósito de escombros amenaza la biodiversidad marina y puede alterar el equilibrio de los ecosistemas costeros.
“Lanzar los desechos al mar no es la mejor práctica y no será beneficioso para las comunidades, muchas veces se hace porque parece lo más fácil" indicó. Explicó que el problema reside en los cambios estructurales, "vamos a cambiar la forma del fondo marino y van a cambiar las corrientes".
Brewer-Carías, aseguró que "esto va a modificar nuestra costa. Eso no lo vamos a ver en dos días ni en tres semanas. Ese es un proceso largo y complejo y precisamente lo que queremos cuidar son las generaciones futuras”.
Alerta por contaminación del agua
De acuerdo con la conservacionista, a nivel de arrecifes, el yeso y el concreto no se van a asentar directamente ni desaparecerán en días, sino que van a cubrir lentamente los corales.
“Los corales tienen una simbiosis importante. Son colonias de unos organismos y ellos funcionan solamente si tienen un alga que crece en su superficie. Es un trabajo en equipo. Estas algas que crecen en los corales y que los mantienen vivos no solamente son susceptibles a las temperaturas —que por supuesto van a cambiar—, sino que el povillo de yeso y cemento que se va a mantener bastante tiempo suspendido formará una nube y tapará la luz solar. Y si a las algas no les llega luz solar, se mueren, se mueren los corales y se desplazan las especies. Es decir, van a cambiar los patrones de migración de los peces de los que muchos dependen para su subsistencia”, describió.
Precisó que los escombros de las edificaciones modernas no son simplemente roca inerte, sino que contienen una gran cantidad de sustancias tóxicas como plomo, componentes de pinturas y restos de combustibles, y que al entrar en contacto prolongado con el agua salada, estos contaminantes se diluirán.
“Va a cambiar la bioquímica de todo el lugar, el PH del agua, cómo se comportan los organismos que están ahí. Por ejemplo, los patrones de los peces para tener crías, porque ya no van a contar con los arrecifes de coral o los espacios para ello. Hay una cosa que la gente no tiene muy claro y es que toda la naturaleza está conectada. Esto se nos va a convertir en un problema de bienestar común y calidad de vida”, apuntó Brewer-Carías.
¿Dónde lanzar los escombros?
De acuerdo con normas internacionales los escombros deben ser llevados a canteras alejadas de la ciudad, donde el material pueda ser triturado, clasificado y reciclado.
“Eso serviría de base para nuevas carreteras, por ejemplo, o rellenos de ingeniería sísmorresistentes en zonas firmes”, indicó, y, recordó que “el mar no es un basurero“, al insistir en que la disposición de los residuos debe realizarse siguiendo criterios técnicos para evitar daños ambientales a largo plazo.