Las historias parecen unirse en una sola: cientos de padres que lloran a sus hijos, pero a la vez permanecen en campamentos improvisados a las afueras de cada edificio derrumbado, con la fe de rescatar personas con vida
País.- Este martes 30 de junio, el equipo reporteril de Notitarde visitó la ciudad capital para conocer la organización que maneja el alcalde de Chacao, Gustavo Duque, con el fin de seguir en la búsqueda exhaustiva de sobrevivientes en los edificios que se desplomaron luego del terremoto de este miércoles 24 de junio.
Duque aseguró que, la unión de los vecinos en el sector de Los Palos Grandes del estado Miranda, sirvió como el principal puente para salvar muchas vidas dentro de las estructuras derrumbadas.
“A través de mis redes sociales hice la publicación de cursos que dictamos, con el fin de que las personas adquieran conocimientos sobre formación de riesgos y, en su mayoría, se cumplieron para lograr la cantidad de personas encontradas”, indicó.
El alcalde valoró a Los Topos de México, quienes han servido como herramienta fundamental para los rescates de las personas entre los escombros. “Están haciendo un trabajo espectacular y siguen acá ayudándonos con firmeza de entender que la esperanza es lo último que se pierde”.
En este sentido, conversamos con la madre de Shantal, AstridEspinoza, una de las adolescentes que se encuentra con vida en el edificio Petunia 1, y que —desde su espíritu maternal— mantiene la fe intacta de que su niña esté con signos vitales. “En la misma casa que está mi hija, también se encuentra un joven que pudo comunicarse con un amigo y le dijo: estoy bien y con la vecina’”, lo que mantiene un suspiro de esperanza.
Topos de fe y luz
En conversación con Óscar Morales, fotógrafo, y Daniel Méndez, rescatista —ambos pertenecientes al grupo de Topos Aztecas—, los especialistas explicaron cómo es la organización para reunir a todo el equipo y dirigirse a Venezuela, para así servir con gran esmero y dedicación en la búsqueda de los desaparecidos en los diferentes estados en los que el terremoto del 24 de junio causó conmoción, tragedia y lamentables pérdidas.
“Desde que pisamos el suelo venezolano, entendimos a cabalidad cuáles eran nuestras labores de rescate y, por eso, hasta la fecha, hemos podido alcanzar un gran número de rescatados y lamentablemente de fallecidos”, afirmó Óscar con la firmeza de que “un desastre de esta magnitud saca lo mejor de las personas”.
Por su parte, Daniel Méndez agregó que para ellos es importante hacer muy bien el trabajo. “No nos vamos hasta terminar esta labor, a eso vinimos”. Por último, agradeció al pueblo venezolano por la cálida atención que le han brindado.
La Guaira, la zona cero del dolor y la esperanza
Llegar a La Guaira remueve todos los cimientos de las fuerzas y el aguante que una persona puede tener. Te invade la nostalgia y te inunda el dolor, pero, al mismo tiempo, nace una esperanza indescriptible y una fe poderosa que te dice que los venezolanos estamos hechos para salir adelante, indistintamente de las situaciones.
Hoy pudimos escuchar la voz de Yesid Espinoza, un padre que corrió a buscar a su hijo, un joven de 19 años de edad que se preparaba, junto a su amigo de la misma edad, para presentar un parcial de una materia de Ingeniería cuando el fuerte movimiento de tierra los sorprendió. Este, junto a vecinos, familiares y voluntarios en las Residencias Arichuna de Los Corales, removió escombros sin descansar hasta encontrar el cuerpo sin vida de su hijo un día después.
Ese mismo padre aún permanece en lo que queda de las Residencias Arichuna con un solo objetivo: sacar hasta el último ciudadano que allí se encuentre. "Yo le pedí a Dios que, si encontraba a mi hijo completo, me iba a quedar aquí de voluntario hasta sacar a la última persona", señaló.
De esta misma forma, las historias parecen unirse en una sola: cientos de padres que lloran a sus hijos, pero a la vez permanecen en campamentos improvisados a las afueras de cada edificio derrumbado, con la fe de rescatar personas con vida.
Para Maryuri Hidalgo, una mujer que recibió el cuerpo de su hijo Samuel un día después de la tragedia, su labor no para. Ella sigue al pie de Residencias Coral Beach, lugar donde existe la esperanza de sacar con vida a dos adolescentes, Daian, de 12 años, y Samuel, de 14. Sobre ellos, se pudo conocer que dieron señales de vida hace tres días, y los rescatistas argentinos, topos mexicanos y el voluntariado venezolano trabajan arduamente para extraerlos de manera exitosa.
Voluntariado Nacional: la fuerza de un pueblo
Una de las experiencias más motivadoras que se viven al visitar la zona cero es evidenciar la cantidad de voluntariado venezolano que no le teme a meterse en las ruinas de un edificio para rescatar a un paisano.
Son héroes sin nombre y sin cargo: desde el chofer, albañil, mototaxista, vecino, médico, enfermero, paramédico y bombero, hasta personas de zonas como Boconó, San Cristóbal, Puerto Cabello, Maracaibo, Anzoátegui y Ciudad Bolívar; incluso desde el rincón más pequeño que te puedas imaginar, hay un venezolano que lucha de sol a sol.
Eider Lizardo, médico proveniente de Ciudad Bolívar, decidió unirse como voluntario desde el día uno junto con otros compañeros, con el compromiso firme de salvar vidas y ayudar a la mayor cantidad de personas posible.
Entre los sobrevivientes que ha atendido, recordó con entusiasmo a la niña Fabiola, quien se hizo viral en redes sociales por una fotografía en la que sale en medio de los escombros, pero con una sonrisa que llena de esperanza a quienes trabajan incansablemente. "Hoy vino su mamá, estuvimos conversando; es una de las experiencias más bonitas que me ha tocado vivir", puntualizó.
Es importante señalar que el pueblo de La Guaira aún necesita de nosotros. Necesita manos que apoyen a remover escombros, insumos que se agotan con el pasar de los días y las oraciones de una nación vigilante que no descansa.
Enfermeros de amor
Nos dirigimos al parque Generalísimo Francisco de Miranda, o Parque del Este, para conversar con un grupo de enfermeros que se encuentran desde el día en el que inició la amarga realidad que atraviesa Venezuela. Entre éstos trabajadores está Ashley López, enfermera, quien nos dijo: “Recibimos a todas las personas, las pasamos por un proceso de chequeo general y evaluación, para luego entregarles medicamentos, mismos que tenemos gracias a las ayudas que hemos recibido de las personas. Pero que, también, acá enviamos hacia el estado La Guaira”.
Llegar a La Guaira remueve todos los cimientos de las fuerzas y el aguante que una persona puede tener, te invade la nostalgia y te inunda el dolor, pero al mismo tiempo nace una esperanza indescriptible y una fe poderosa que te dice que los venezolanos estamos hechos para salir adelante, indiferentemente de las situaciones.