Por su parte, desde el Instituto Geofísico de la Universidad Nacional Politécnica de Ecuador explican que estos eventos se producen inmediatamente después de ocurrido un sismo de magnitud moderada en las zonas cercanas al foco o hipocentro del terremoto.
Aunque comparte estas explicaciones, el geólogo chileno Daniel Melnick aseguró a BBC Mundo que el término en español no le parece el más adecuado para hablar de este tipo de eventos. "Réplica significa que es igual. Cuando uno replica algo, está haciendo una copia", razonó.
"El término en inglés, aftershock, es mucho más preciso, porque aquí estamos en presencia de un fenómeno que ocurre después de un terremoto, pero que siempre tiene menor magnitud que el que lo desencadenó", agregó el profesor de la Universidad Austral de Chile.
Melnick explicó que luego de un sismo se producirán más movimientos de tierra. "Después de un terremoto, incluso en aquellos causados por el hombre a través de la minería, conocidos como terremotos antropogénicos, se van a producir réplicas. ¡Siempre!", dijo.
La Enciclopedia Britannica señala que las réplicas se producen porque, "cuando ocurre un terremoto, parte de la energía liberada por la fractura repentina de la roca se transfiere a las rocas cercanas, lo que se suma a las tensiones de empuje, tracción y torsión que ya soportan".
Cuando estas tensiones "superan la capacidad de resistencia de las rocas, estas también se rompen, liberando una nueva ronda de energía acumulada y creando nuevas fallas en la roca" y, por lo tanto, nuevos sismos.
Sin embargo, expertos como Melnick no tienen claro que eso sea lo que ocurre en todos los casos.
"Podemos contar las réplicas, sabemos que la cantidad y las magnitudes van a ir decayendo con el tiempo. También podemos hacer probabilidades de cuántas van a ocurrir mañana, pero, físicamente, el proceso que las genera no lo tenemos claro", admitió.
"Pueden deberse a la migración de fluidos, a la transferencia de esfuerzos de una zona de la falla a otra, o a un efecto de cascada, en el que unas zonas van empujando a otras. Esos procesos todavía no están claros", agregó.

Una amenaza latente
Aunque las réplicas son de menor magnitud que el terremoto principal, eso no las hace menos peligrosas, aseguraron los expertos.
"Pueden representar un riesgo grave para las labores de rescate y recuperación, así como para las edificaciones que ya hayan sufrido daños durante el sismo principal", indicó el sismólogo británico Brian Baptie, del Servicio Geológico Británico.
En la misma línea se pronunció el geólogo chileno. "El tema de la evacuación es fundamental porque, cuando los edificios están dañados, puede venir un aftershock y entonces los que no se han caído se pueden caer, provocando más víctimas", dijo.
"Por eso, en estos casos, lo mejor es que las labores de rescate las ejecuten personas con experiencia, que vayan con perros que están entrenados, y que los voluntarios estén organizados, porque uno de estos after (réplica) puede causar que colapse una estructura que está media colapsada", apuntó.
Sobre la cifra de 512 réplicas que las autoridades venezolanas reportaron hasta el domingo, los expertos no ven nada inusual.
"El número va a depender del tipo de red sismológica que se use. Entonces, si yo tengo muchos equipos de medición muy cerca de la falla, voy a medir miles o cientos de miles de eventos, pero de magnitudes muy pequeñas", explicó Melnick.