Familias enteras se encuentran en las calles buscando entre los escombros a los suyos, pidiendo ayuda con fotos en sus manos. Mientras que otros ciudadanos se han acercado para apoyar al rescate de los hombre, mujeres y niños que quedaron a oscuras bajo las estructuras colapsadas.
El medio internacional ABC, compartió la historia de la portavoz del consejo comunal y jefa de la calle Sucre, Norma Trujillo de 63 años, quien reside en el sector desde hace muchos años, y quien contó que a las 06:00 p.m. del miércoles, justo cuando cantaban el himno por la Batalla de Carabobo, hubo un bajón eléctrico y un ruido que subió desde el piso, antes de que todo comenzará a moverse con brusquedad.
Relató que un muro se desprendió entero. Su yerno corrió a agarrar al nieto de cinco años, que jugaba en la escalera con una niña y un perrito, cuando una viga le cayó en la cabeza al pequeño. El menor, mientras convulsionaba le salía coágulos por la boca, sangre por los oídos, y lo trasladaron rápidamente a un centro médico. Sin embargo, se encontraron con la autopista bloqueada. Llegó muerto al hospital.
"Esto es peor que la tragedia del año 99. Peor, peor, peor", dijo la mujer sentada en la misma escalera donde su nieto jugaba hace treinta horas. A pocos metros, un matrimonio sigue enterrado bajos los escombros. Dos hermanos murieron en la calle de al lado. Una joven con su bebé de tres meses quedó sepultada. Norma los enumera con la precisión de quien lleva el censo del barrio en la cabeza.
Además de ella, también está la historia de Susana Gaviña, quien aseguró que "aquí no ha venido el alcalde, no ha venido el gobernador, no ha venido Protección Civil, no han venido los (vigilantes de los) cuadrantes de paz. Nadie. Cualquier moto que pasa nos da una garrafa de agua. Eso es todo lo que hemos recibido".
A comparación con el deslave que arrasó el 15 de diciembre de 1999 a La Guaira, que dejó miles de muertos, a lo que sucedió ahora, es que Venezuela ha logrado conseguir ayuda internacional por parte de Estados Unidos, México, El Salvador, Catar, España, Colombia, Panamá, Ecuador, Argentina, Alemania entre otros, a quienes la presidenta encargada, Delcy Rodríguez envío su agradecimiento.
Mientras esa ayuda llega, algunas zonas de La Guaira se encuentra sola y sin comunicació. Sugey Avendaño, de 33 años, dijo que tuvo que bajar en moto porque no hay transporte. Su madre, de 64 años, vive en esta zona en una casa vieja. "Nadie se ha pronunciado", y agrega que teme que ya "no esté".
De acuerdo con el medio internacional, en todo el recorrido por Playa Grande y Catia La Mar no encontramos una sola torre de Misión Vivienda. Todas ellas se encuentran agrietadas, partidas, inhabitables. El hotel Marriott, de inversión española, quedó sin paredes en gran parte de su fachada, con las habitaciones a la vista desde la calle. Más al este, en Macuto, Mario Suárez describe lo que vio al amanecer.
"Edificios uno tras otro reducido a tres, cuatro metros de altura. De quince, dieciséis pisos. Necesitamos que nos apoyen porque es mucha gente. Mucha", dijo.
Saqueos en la zona
El medio señala, que los saqueos sucedieron al amanecer. Las rejas fueron arrancadas de los comercios, estantes vacíos, vidrieras rotas, y sin ninguna autoridad visible que calmara a la población desesperada.
Los motorizados, han ido a ayudar con agua, voluntarios con bolsas de comida. Daniela, una vecina que caminó hasta Marina Grande buscando a su hermano, lo dice sin rodeos. "He pasado cuatro veces por aquí y es como si estuviéramos desamparados. Vi gente que sacaba niños. Lo vi, lo viví".
Los vecinos cuentan los fallecidos por decenas solo en sus calles. Nadie ha venido a contarlos oficialmente. Las morgues no dan abasto. Norma sigue sentada en su escalera, con las rodillas raspadas y los ojos secos. Tiene que enterrar a su nieto. No sabe dónde.