La ley de la recompensa está en todo, en la naturaleza y en nuestra vida diaria Está directamente relacionado a nuestras decisiones y acciones
Opinión. - Jesús expresó en Marcos 4:24-25 una idea que no es fácilmente comprensible. Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. ¿A qué se refería Jesús si lo más lógico es darle al que no tiene?, menos entendible es que se le quite lo poco que tiene, incluso la idea parece injusta sobre todo cuando lo compara con darle más al que más tiene.
Más confuso es a causa de quién expresa. El mismísimo Jesús, el misericordioso, bondadoso y altruista, quien fue capaz de darlo todo por quienes no tenían nada, hasta su propia vida. Sin embargo y a pesar de esta gracia abundante, Jesús enseñaba acerca de la ley de la recompensa, y empieza enfocándonos con la frase “Mirad lo que oís” con la intención de que recibamos sus consejos, de lo contrario tendremos pérdida.
La ley de la recompensa está en todo, en la naturaleza y en nuestra vida diaria Está directamente relacionado a nuestras decisiones y acciones. Recibimos lo que damos, es un búmeran, todo se regresa, como cuando un hombre planta un árbol, recibe la semilla que había sembrado dentro del fruto cosechado. E incluso, lo que recibimos de gracia es resultado de creer, pero la gracia está en el extra, cuando recibes más de lo pedido y/o esperado.
Ahora, ¿por qué hay gente que, teniendo poco, cada vez tienen menos? Entendamos lo siguiente: un poco antes, Jesús venía enseñándoles que ellos eran luz, que era necesario manifestarla y para nada servía si no alumbraban, aunque parecen ideas separadas, están totalmente relacionadas.
Cuando hay luz, habrá sabiduría, entendimiento, visión, enfoque, no para perder, sino para usar los recursos que Dios ha entregado, para ganar más. Pero si no hay luz, sucederá que lo que se tiene se perderá. La recompensa depende de esto, de cuánta luz u oscuridad domine a esa persona.
Cuando se tiene poca luz, se pierde lo que se tiene porque: 1.- No escuchan la palabra de Dios, que hace sabio al sencillo, que trae dirección, libra del mal, da prudencia y justo juicio. 2.- Porque no cuidan lo que tienen, no cuidan la familia, ni su matrimonio, ni su cuerpo, ni sus emociones. 3.- Porque no tienen visión de crecimiento, solo ven dificultades e imposibilidades. 4.- Porque tienen prejuicios contra el que tiene más, entonces no aprenden de ellos, los señalan y critican neciamente. 5.- Porque le tienen miedo a la inversión y a los riesgos, prefieren jugar siempre a lo seguro, no se sienten cómodos con los desafíos y se acomodan. 6.- Porque entierran en la mediocridad su don creativo, simplemente no se valoran, ni reconocen sus virtudes o ventajas. 7.- Porque son negligentes, dejan todo para después; son reactivos, pasivos y perfectos dando excusas. 8.- Porque no piensan correctamente, sospechan de todo, esperan lo peor, analizan fatídicamente y así pierden muchísimas oportunidades. En lugar de sumar, restan y pierden.
Jesús les advirtió sobre oír, mirar, pensar, decidir y actuar correctamente, como gente de luz; iluminados por Dios en su mundo pensante y emocional, trae ganancia. Gente de fe, con expectativa, visionaria y diligente.
¿Por qué el que tiene recibe más? Aclaro, el que tiene luz. Porque oyen bien la palabra de Dios y son guiados por ella, la valoran y respetan. Porque cuidan lo logrado, pero no se conforman, van por más, piensan en ganar. Porque son visionarios, ven crecimiento, Porque hacen inversiones de conocimiento, se preparan, investigan, se actualizan. Porque tienen atrevimiento por más, no son incautos pero, si ven la oportunidad, arriesgan con planificación. Porque piensan diferente y activan su don creativo. Porque tienen una mente abierta, son diligentes y audaces para aprovechar las oportunidades que un día les llega. Porque dependen de Dios, por eso lo buscan, le piden su ayuda e intervención.
Jesús advirtió que ganar o perder depende de la luz, si se camina en luz de Dios, se ganará más, pero si se es arropado por la oscuridad se perderá lo que se tiene. La recompensa llegará por las decisiones que se tomen desde la claridad o la oscuridad.
Permite que Dios te ilumine, verás que tienes mucho más de lo que estimabas, que lo que tienes vale y lo puedes multiplicar. La recompensa dependerá de que mires lo que oyes. Decide y actúa, como un hijo de luz.
Apóstol Julie de Romero
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