El personaje en cuestión, llamado Andrés López del Rosario, según los expedientes levantados por las autoridades en la década de 1730, era “oriundo de Valencia”, concretamente de Yagua.
Opinión. - En la cultura popular, y hasta en los escritos de algunos historiadores, nos encontramos con ciertas distorsiones de hechos del pasado que están sumamente claros si estudiamos detenidamente los registros históricos, fuente fundamental para entender los hechos y los personajes.
Uno de estos casos es el del bandido “Cimarrón Andresote”. El adjetivo de “cimarrón” hace referencia a los esclavos fugados o a los animales que han recobrado la libertad y viven en descampado.
El personaje en cuestión, llamado Andrés López del Rosario, según los expedientes levantados por las autoridades en la década de 1730, era “oriundo de Valencia”, concretamente de Yagua, jurisdicción valenciana en esos tiempos. Allí había sido esclavo en una plantación o hacienda de un portugués de apellido Silveira. Así lo declaran varios testigos en el expediente llevado por los funcionarios de la Compañía Guipuzcoana. Eventualmente se fugó, llegó hasta Morón y otros lugares de la costa central, donde se dedicó a las actividades ilícitas.
La Compañía Guipuzcoana, concesionaria de la corona española, había iniciado sus operaciones en el país paulatinamente a partir de 1730, unos dos años después de creada. Estaba encargada de controlar y monopolizar el comercio en la Provincia de Venezuela. Esta empresa trajo desarrollo, construyó muchos de los castillos o fuertes que existieron en el país (entre ellos los dos de Puerto Cabello: el Solano y el San Felipe o Libertador).
También los de La Guaira, así como edificios, almacenes y caminos. Prácticamente se puede decir que el origen de Puerto Cabello como ciudad se debe a esa compañía. Pero la misma no contaba con las simpatías de ciertos sectores de la sociedad porque ejercía el monopolio comercial e impedía a los productores criollos, especialmente a los sembradores de cacao, vender su producto a mercados distintos al español.
Algunos pretenden hacer ver las actividades ilícitas del zambo Andresote como una rebelión en contra del monopolio de la Guipuzcoana, lo hacen ver como el primer gesto de rebelión ante la corona, pero esto no es así. De las declaraciones de los testigos y de sus víctimas se evidencia claramente que aún antes de que se estableciera la Compañía, ya Andresote estaba matando y robando a la gente trabajadora, actuando por intereses personales.
La Academia Nacional de la Historia ha publicado los expedientes levantados a Andresote. Allí podemos leer, entre otras muchas, la declaración de Joseph Herrera, quien señala:
“antes de que la Cía Guipuzcoana viniera había hecho robos y muertes, pero
ha tomado más osadía y cuerpo desde que está en esta provincia la dicha compañía”
También está la declaración del testigo Domingo Riveros, mayordomo de hacienda:
“el día cuatro del presente fue a casa del declarante con tumulto de zambos, agregados y negros y holandeses, los más de ellos gente forajida y esclavos fugitivos… y fueron dispuestos a matar al declarante, lo que supo por habérselo dicho… los mismos negros de la hacienda que gobierna, lo que no ejecutaron por no haber hallado resistencia en el declarante, porque le cercaron la casa más de veinticinco de ellos”
Otra es la declaración del testigo Feliz de Acuña:
“las primeras muertes que hizo fue a el ayudante del teniente de Nirgua y a otro su compañero y hirió a otro de muerte por quitarles un comiso que habían hecho en el río Yaracuy y que después tomó más alientos con la venida de la Compañía de Vizcaya”.
Todas estas declaraciones coinciden en que el Cimarrón Andresote, era un criminal, sin interés político y en beneficio propio, que había asesinado y robado a los vecinos de la costa desde antes de que llegara a Venezuela la Compañía, simplemente que luego de instalada la Guipuzcoana en el país, se incrementó el comercio y Andresote entonces tuvo más campo para sus fechorías, apoyado por los holandeses establecidos en la vecina Curazao, quienes estimulaban el contrabando.
Andresote con su banda de contrabandistas se volvió un dolor de cabeza, lo que originó muchas expediciones armadas para tratar de reducirlo, pero se desvaneció y más nunca se supo de él a partir de 1733.
Su espacio no está junto a los precursores de la independencia, sino junto a los criminales como El Niño Guerrero, Petróleo Crudo o el Negro Antonio.