Esta dolarización oficial de la economía sería un paso previo al escenario electoral y es aquí donde vuelven a mezclar los temas políticos con los económicos
Opinión.- A medida que pasan los días y la economía pareciera no comenzar a arrancar, surgen ideas en el entorno de la presidencia encargada y su socio principal, Estados Unidos, a tres meses de los hechos de enero que le han dado un vuelco a la vida económica y política del país.
Y es que, según la información confidencial, el presidente Trump le está gustando la idea de la dolarización de la economía nacional, lo cual ha sido planteado a la presidenta encargada.
Esta dolarización oficial de la economía sería un paso previo al escenario electoral y es aquí donde vuelven a mezclar los temas políticos con los económicos.
Lo que el socio mayoritario de Venezuela quiere es la estabilización del consumo interno y frenar la volatilidad cambiaria, con el menor desgaste de dinero para generar un clima de mayor previsibilidad económica, de cara a los próximos eventos políticos del país.
¿Pero se puede dolarizar la economía?
En primer lugar, tenemos que hablar de si se tiene el ingreso suficiente para ello.
Según la información, para junio de este año EE.UU. UU. ya estaría entregando, por la venta del petróleo, cerca de 2 mil millones de dólares mensuales e, incluso, se podría llegar a 15 mil millones de dólares por los ingresos petroleros para el segundo semestre de este año, contra un presupuesto.
Si el proceso de transición avanza así, volvemos a la pregunta anterior: ¿se puede dolarizar la economía de Venezuela?
La respuesta es que depende, porque no podemos compararnos con ningún país y el ejemplo más cercano es el ecuatoriano y no se parece en nada a la realidad venezolana.
¿Se puede?
Vamos a poner en el tapete los pros y contras de la dolarización.
Se puede decir que tiene sus ventajas, porque serviría la estabilidad económica y la reducción de la inflación.
Pero, dolarizar significaría tomar una serie de medidas, como las legales, permitiendo que el bolívar siga siendo la moneda nacional.
Por otro lado, EE.UU. Tendría que levantar las sanciones contra el BCV para realizar las operaciones que se necesitan para ello.
Sin embargo, dolarizar también significa que no se puede ajustar la política monetaria para responder a una crisis económica, porque todo dependería de las fluctuaciones económicas de Estados Unidos y de las decisiones de la Reserva Federal.
Con la dolarización se pueden sectores beneficiarios que ya están integrados en la economía global, pero las pequeñas empresas o sectores más vulnerables no tendrían los mismos beneficios.
Por otro lado, se corre el riesgo de incrementar las importaciones, porque una moneda fuerte facilita la compra de bienes y servicios del extranjero.
Esto tiende a impactar la balanza de pagos y generar un déficit en la economía, como ha señalado la industria nacional en sus planteamientos.
Se puede decir que, a corto plazo, la dolarización puede ofrecer estabilidad y confianza, pero a largo plazo, sin las medidas adecuadas de aranceles para los productos importados, puede generar limitaciones.
Los industriales
Asimismo, tenemos una posición asumida hace poco desde el lado de los industriales, que no estarían de acuerdo con la dolarización.
Argumentan que adoptar el dólar como moneda oficial no beneficiaría al país, ya que implicaría que los productos de exportación (especialmente el petróleo) se volverían más costosos, restando competitividad a Venezuela.
A la venezolana
Y aquí viene el motivo de nuestro título. La dolarización podría ser “a la venezolana”.
Y para ello vamos a tomar algunas ideas expuestas por el expresidente de Conindustria, Luigi Pisella, quien propone “la dolarización financiera momentánea”, que se traduce en permitir que la banca otorgue créditos directamente en dólares, sin las condiciones actuales, por supuesto.
De esta manera, al eliminar el riesgo de cambiario que los bancos trasladan al costo del crédito, estos se harían más accesibles para la industria.
Se mejoraría la competitividad, facilitando el financiamiento al sector productivo en la misma moneda en la que operan muchos de sus costos.
También propone el uso de la cuenta en divisas y que los recursos liberados para créditos se manejen en las cuentas en dólares existentes, permitiendo transferencias y recogiendo la liquidez sobrante en bolívares para controlar la inflación.
¿Qué hacer?
Pareciera que la presión de EE. UU. por la dolarización se viene arriba, manteniendo la moneda nacional y debemos prepararnos porque es el “socio mayoritario estratégico” que está impulsando y decidiendo los temas fundamentales de nuestra economía.
*El Autor es analista económico y político, fue ministro de Industria y Comercio, presidente de CAavidea y autor del “Informe Confidencial Foto País” que circula para Venezuela y USA”.
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