Opinión

Ahí el Ágora: Ellos demandan, nosotros ofertamos

Se demandan señales como para comprobar ciertos acontecimientos previos, dichos o esparcidos por quienes hayan sido testigos de un hecho
31 de marzo de 2026
Opinión.- El conducir de la vida es un constante demandar y ofertar. Estamos en la persistente conducta de las exigencias hacia otros, pero vemos con recelos cuando a nosotros se nos exigen. A otros pedimos, sugerimos, demandamos. A otros medimos según nuestra vara y según nuestro apetito de poder; sin embargo, cuando toca el turno de que a nosotros nos exijan, pegamos un brinco.

Se demandan señales como para comprobar ciertos acontecimientos previos, dichos o esparcidos por quienes hayan sido testigos de un hecho. El común denominador es demandar o exigir más, incluso de lo que ya se ha visto y comprobado, aún así, se reclama por más.

En lo espiritual y en lo sobrenatural ocurren eventos que le son a muchos difíciles de aceptar. Hay quienes, por motivos distintos, no aceptan cuando Dios —en su maravilloso proceder— hace maravillas; muchos no permiten por tener corazones llenos de incredulidad y, por sobre todo, dureza general, sean alcanzados y atendidos por el Creador de las Edades, Dios.

“Y suspirando profundamente —Jesús gimió en su Espíritu— el Maestro gime al ver situaciones en su alrededor que no están a tono o no va según su corriente celestial, siente pena por quienes no le aceptan su poder.

“¿Por qué pide señal esta generación?”. Hay una generación del ayer, pero también en estos tiempos hay quienes aún viendo y oyendo de las portentosas acciones de Jesús, quieren ellos, más comprobación. No es útil ni provechoso seguir perdiendo el tiempo con ese tipo de generación, demostrando nada.

Cabe destacar que la generación que está lejos de aceptar al maravilloso Cristo Salvador, es una generación que ha perseguido para dañar las orientaciones del Evangelio, la palabra de Dios. Los jerarcas de la época eran quienes cuestionaban al Rubio de Galilea.

“ De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación”, Marcos 8:12. Muchas señales ya fueron dadas y ellos (los fariseos, lo sabían). Demostración de poder nunca visto en cualquier mortal, un poder que solo el hijo de Dios podía tener. Milagros de salvación, de liberación, provisiones y muchos beneficios dado por el más grande de los tiempos, Jesucristo.

Los jerarcas, los fariseos con un espíritu entorpecido se enfrentaron al dador de la vida haciéndoles demandas (Marc.8:11) necias, sin sentido, el acoso permanente hacia el autor de la verdad fue superior a sus mentes entenebrecidas, no podían asimilar que tenían cerca al Inmortal Jesús.

Milagros de multiplicación, de provisiones impactantes que vieron, no solamente los discípulos del Señor, sino también todos quienes vivieron en ese tiempo, sean personas comunes y corrientes, como líderes de las Sinagogas, entiéndase fariseos y el Evangelio según San Mateo en su capítulo 16:1; también dice que había Saduceos; es decir, líderes que se suponen eran entendidos, (aunque antagónicos entre ellos); sin embargo, fueron piedras de tropiezos a Cristo.

Más allá de demandarle a Dios, que no hay que hacerlo porque Él es soberano y hay que creerle y más nada, sin cuestionarle ni probarle si es veraz o no. Esta acción provocó que el Señor se alejara de ellos (espiritualmente los incrédulos son abandonados por sus acciones malvadas hasta el juicio final), Marc 8:13.

De manera que todos debemos entender y asimilar que las maravillas provienen de Él, el único que puede darnos de sus bendiciones irrefutables. Muchos demandan de todo, pero no ofertan nada, te demandan santidad, pero ellos no son santos, te demandas no hacer acepciones de personas, pero ellos hacen acepción de personas; es decir, ellos son demandantes de señales y acciones. Te piden señales de cambios, pero ellos en sus corazones no cambian, ni se dejan cambiar por el poder de Dios.

¡Sí se puede amigo (a) lector, es por aquí la plaza pública comunicacional!

Otrosí o nota: Debemos ofertar a otros las maravillas de Dios, de su hijo Jesús y de su Santo Espíritu. No estemos demandamos señales al que nos da la vida. Recordemos que desde Génesis hasta apocalipsis, su palabra es nuestro milagro. El Señor multiplicó los 5 panes y 2 peces ( el número 5 representa La Gracia de Dios y su Reino) en nosotros, luego multiplicó los 7 panes (el 7 representa el número perfecto de Dios y que en Él, nosotros estamos completos) y unos pocos pececillos; es decir, si le creemos, nada faltará en tu vida y en la mía.
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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Editoría de Notitarde