Opinión

Tomás Socías López: “Economía y elecciones”

La transición que está atravesando Venezuela no se puede desligar de la economía, principalmente, pero tampoco de las decisiones políticas que dictan la vida del país, que quiere salir delante de una vez por todas y salir de la crisis
30 de marzo de 2026
Opinión.- A tres meses del 3 de enero y desde que Estados Unidos se convirtió en el socio estratégico de Venezuela, la vida del país ha rondado más que nunca entre la economía y la política.

La transición que está atravesando Venezuela no se puede desligar de la economía, principalmente, pero tampoco de las decisiones políticas que dictan la vida del país, que quiere salir delante de una vez por todas y salir de la crisis.

Sin embargo, la economía no termina de arrancar y es la queja de empresarios, gremios y de la gente común y corriente que “no ve un avance motivador”.

Tomará tiempo.- Aunque los representantes de los sectores están conscientes de que va a tomar tiempo una recuperación económica del país, lo que sí piden es que el sector privado sea tomado en cuenta para esa recuperación.

No basta con hacer discursos y declarar a los medios. Es necesario tomar acciones y, sobre todo, tomar en cuenta los planos, las sugerencias y las soluciones a los problemas que han presentado los gremios de todo tipo, desde hace meses, pero los empresariales sobre todo, en el caso de la economía.

De hecho, cuando la presidenta encargada era vicepresidenta hubo varios acercamientos con los gremios empresariales, e incluso ella los precipitó, quienes le entregaron sus análisis y sus planes para la recuperación, sobre todo de los servicios.

Según la información, al país han ingresado poco más de 1.000 millones de dólares en los primeros dos meses, y, por otro lado, 300 millones de dólares de los que parte se han usado para el incremento de los bonos de guerra económicos pagados hace apenas unos días.

No es suficiente.- Pero, no es suficiente porque ese dinero ya se lo comió la inflación, para decirlo claramente.

Y allí entramos en otro tema importante para el resurgimiento del país, los empresarios, y cualquiera que quiera que el país salga adelante, sienten la misma angustia por “la inflación, el tipo de cambio y la brecha cambiaria”.

Cuando escribimos esta columna, el dólar ha pasado los 460 bolívares y sigue aumentando a razón de dos a tres bolívares diarios, o más, lo que significa que no hay inyección suficiente de divisas a través de las subastas, que el BCV no tiene los recursos suficientes o que el mismo país no los recibe.

Tampoco se ha bajado el encaje legal y sigue el desorden en el cobro de impuestos a mansalva de parte de gobernaciones y alcaldías y del mismo Seniat, además de otras obligaciones que merman la capacidad de las empresas y del ciudadano común.

En todo, el Estado tiene que cobrar un impuesto, pero lo más grave es que hasta las empresas cerradas tienen que cotizar al Seniat, incluso sin tener empleados, para cancelar el aporte de la Ley de Pensiones, de cuyos ingresos no se ha sabido nada. ¿Cómo puede un país vivir en transición así?

Por eso la queja es grande; si el único que puede crear empleo y resurgir al país es el sector privado, ¿por qué no es llamado a toda obra o servicio que requiere el Estado?

Y, hablando de capacidad, las empresas siguen trabajando al 50 % de su capacidad, pero, como dijimos antes, el Estado, las gobernaciones y alcaldías en todos los contratos que siguen actuando los mismos de antes, sin una verdadera participación del sector privado que cambia la eficacia y realidad del país.

Aquí es donde se une la economía del país y las elecciones, porque, según todas las encuestas, esta ambivalencia de realidades motiva a que se piense cuanto antes en hacer elecciones que legalicen los estados de decisión.

No todo es negativo.- No todo es negativo. A Venezuela han llegado avanzados de empresarios e inversionistas de Estados Unidos y otros países que vienen a explorar las potencialidades del país; las empresas petroleras se están activando rápidamente y la producción y exportación del país.

Hay el inicio de un cambio político muy lento, de una nueva gobernanza, aunque, como dice la mayoría del país, de los mismos.

Pero, hay inseguridad jurídica aún. Las empresas petroleras todavía no confían en todo en la nueva Ley de Hidrocarburos, como lo dijo hace poco nada menos que el presidente ejecutivo de Chevron, y la ley de Minas todavía no se aprueba y se requiere mucho más.

También debemos destacar que la gente tiene esperanzas y expectativas en que todo se arreglará, pero los bolsillos hablan y los precios suben a diario, dando un “estate quieto al futuro”.

La política.-Mientras tanto, el país también atraviesa una política vorágine que lo define todo.

El socio mayoritario de Venezuela, es decir, Estados Unidos, tiene aviones para Venezuela, pero a mediano plazo, puesto que ya no se habla de elecciones en un año, sino en año y medio o dos, mientras el país se estabiliza y se recupera totalmente.

De hecho, la información que tenemos es que el presidente Trump no quiere elecciones todavía, sino hasta que Venezuela se haya estabilizado, para luego impulsarla.

Además, considera que la presidenta encargada puede hacer el pase paulatino del chavismo y madurismo tradicional a una mayor democracia, sin riesgos de violencia y colaborando con EE.UU. UU.

Hay desacuerdos.- Pero, la información también nos dice que hay desacuerdos en el Gobierno de Trump al respecto.

Por ejemplo, su secretario de Estado no está muy de acuerdo, igual que otros altos funcionarios del gobierno, entre ellos el secretario de Energía y Sussan Wiles, la jefa del gabinete de Trump, entre muchos.

También destacan en esta apreciación los más renombrados congresistas republicanos y demócratas conocedores de la realidad de Venezuela.

Más política
Mientras tanto, en Venezuela se van dando cambios en política. Gran parte del gabinete ha sido removida, incluido el ministro para la Defensa.

También destaca el proceso de elección del nuevo fiscal y defensor del pueblo, lo que se considera una especie de separación de la era de Maduro a la nueva etapa del país.

La era de Delcy.-Por ello, se habla de la nueva era, donde la presidenta encargada ha designado a un ministro de Defensa cercano a EE.UU., además de permitir que organismos de seguridad de EE.UU., como el FBI y la CIA, se instalen en Venezuela. También resalta el cambio en el Alto Mando Militar y las ZODIS y REDIS. Y viene el proceso de reconstrucción del Psuv que también debe llegar, según la información, donde habrá elecciones y la presidenta encargada desea y aspira a competir. ¿Entonces otra vez no se unen la necesidad de impulsar la Economía del País y el anhelo de unas elecciones?

*El Autor es analista económico y político, fue ministro de Industria y Comercio, presidente de Cavidea y autor del “Informe Confidencial Foto País” para Venezuela y USA”.

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VÍA Equipo de Redacción Notitarde
FUENTE Tomás Socías López